Los gitanos no quieren buenos principios (Opinión)

Escrito por: Bienvenido Picazo

miércoles, 02.09.2026

Llegados a este punto, a la Feria quiero decir, no podemos decir que estemos viviendo en el mejor de los mundos imaginables.

 

Yo, con el permiso de ustedes, tengo la ventaja de que soy un pesimista redomado, o sea que, sin querer fardar de adivino, tengo que reconocerles que no me ha sorprendido lo más mínimo este calamitoso comienzo de temporada en lo que a los números se refiere.

Lo de la puesta en escena es más discutible, pero las matemáticas son crueles y exactas, estamos a verlas venir y sin pinta de remontar en el corto plazo.

La derrota postrera en Las Palmas, me hizo avizorar el resultado de los dos partidos seguidos en casa, porque suele acontecer que cuando se pierde así, los pobres solemos caer en una pequeñas depresiones que nos confunden, porque deduzco que la triste depre será pasajera ¿no?

 

Como digo en el título, me aferro al viejo apotegma calé y afirmo con rotundidad que a mí tampoco me gusta empezar engominado, silbando por el colmillo y marcando paquete, mejor ir de timoratos y pidiendo perdón. Además, y, abusando de su paciencia voy a seguir con la introspección psicoanalítica, si hubiésemos ganado los tres primeros envites, yo ya estaría diciendo que “esto no puede eternizarse”, que “más dura será la caída” y otras sentencias alegres por el estilo. Con lo que volviendo a los antiguos, mejor estar a cero patatero pero sonrientes, ya que convendrán conmigo, el juego no ha sido espantoso, mejorable sí, mucho, pero espantoso, no.

 

Ahora y, aquí sí estoy seguro de que estarán de mi lado, sólo queda mejorar y, a poco que arañemos un empatito lo daremos por la Copa de Europa de cuando entonces.

 

Lo peor, en mi modesta y profana opinión es la retahíla de lesionados que, más parece un problema de preparación física que de los lances propios del juego. Y, otra cosa positiva que no todo van a ser desastres, es que todavía no han aparecido las habituales voces discordantes y premiosas y estresantes que siempre asoman la patita cuando vienen mal dadas. Es en estos momentos, justamente en situaciones así, cuando más se necesita tranquilidad y amplitud de miras, cuando el plantel y todo el club en general -afición incluída-, tiene que arrejuntarse y ser uno solo. Qué bonitas suenan las palmaditas en la espalda después de un triunfo pero, qué solos se quedan los derrotados. Lo bueno que tiene palmar es que se ve pronto con quién se puede contar y con quien no.

 

Es la hora de la afición que, por mucho que presuman otras y tengan poetas que les canten, el Albacete Balompié tiene ¡la mejor afición del mundo! Si no me creen, comprueben cómo se las gasta yendo a Castalia, aun a sabiendas de que podemos salir descalabrados.

 

Pero ¿somos del Alba o no somos del Alba? Pues eso, a seguir disfrutando de la quinta temporada seguida en Segunda.

 

¡Aúpa siempre nuestro Alba!