Escrito por: Rodrigo Quero
domingo, 06.09.2026
El Albacete Balompié sigue sin encontrar la salida al túnel. El conjunto de Alberto González encadenó su cuarta derrota consecutiva, cayó 2-0 ante un Castellón que se mantiene invicto y continúa con su casillero a cero después de cuatro jornadas. El Alba compitió durante buena parte del encuentro, tuvo incluso ocasiones para adelantarse y salió con valentía tras el descanso, pero dos golpes consecutivos de Camara e Isra Suero, en apenas seis minutos, terminaron por derrumbar a un equipo que después se vio completamente superado y tuvo que resistir para evitar una goleada en Castalia.
El Castellón salió disparado. Apenas habían transcurrido unos segundos cuando una jugada bien trenzada de los locales terminó en córner y dejó claro el guion que parecía esperar al Albacete: mucho empuje, posesiones largas y al Alba metido cerca de su área. Con el paso de los minutos, sin embargo, los manchegos fueron equilibrando la contienda y comenzaron a mostrarse más completos, aunque con enormes dificultades para darle continuidad a sus posesiones. El balón pertenecía al Castellón, pero los de la Plana no terminaban de traducir su dominio en ocasiones claras.
El Alba, mientras tanto, buscaba hacer daño al contragolpe. Y encontró una vía para respirar. En el minuto 20 llegó la ocasión más clara de la primera mitad, después de un ataque rápido que conectaron Fran Gámez y Lorenzo. Soberón recibió en una posición inmejorable, se plantó en el uno contra uno, pero su disparo terminó mansamente en las manos del portero castellonense. Era una oportunidad de oro para que el Albacete se pusiera por delante.
El Castellón siguió creciendo y al Alba le duraba demasiado poco la pelota. Los locales volvieron a avisar con una magnífica acción combinativa que terminó con un latigazo de Camara que se marchó cerca del palo de Mariño. El partido, eso sí, dejaba espacios para el contragolpe manchego y Soberón volvió a rozar el gol con una definición que se marchó pegada a la cepa del poste. Poco después, el delantero volvió a intentarlo, esta vez con un disparo desde fuera del área que encontró los tres palos. El marcador no se movió y el encuentro llegó al descanso con 0-0.
El Alba salió del vestuario con otra cara. Más agresivo, más valiente y presionando mucho más arriba, el conjunto manchego consiguió robar varios balones en campo contrario y durante unos minutos dio la sensación de estar preparado para asaltar Castalia. Fran Gámez tuvo otra buena oportunidad y el Albacete volvía a acercarse al gol. El 0-1 parecía posible.
Pero cuando mejor estaba el Alba llegó el golpe.
En el minuto 55, Fran Castillo fabricó una gran jugada por el costado izquierdo, encontró un pase raso dentro del área y Camara apareció para empujar el balón a placer y colocar el 1-0. Un mazazo enorme para un Albacete que había comenzado mejor la segunda mitad y que, de repente, se encontró por detrás.
El problema fue que el golpe no terminó ahí. Apenas seis minutos después, el Castellón volvió a encontrar los espacios en otra magnífica combinación y esta vez fue Isra Suero quien apareció para hacer el 2-0. Dos goles en un abrir y cerrar de ojos que descompusieron completamente al Albacete.
A partir de entonces, Castalia se convirtió en un monólogo local. El Alba quedó trastocado, incapaz de salir de su campo y sometido a un Castellón que olía la sangre. Mariño tuvo que aparecer con un paradón para evitar el tercero y, poco después, el Albacete volvió a salvarse cuando un golpeo de Suero terminó siendo despejado bajo palos por Neva.
El equipo manchego achicaba aguas como podía. La defensa tuvo que multiplicarse para evitar que la derrota se convirtiera en una sangría todavía mayor mientras el Castellón continuaba acumulando llegadas. El Alba, completamente fuera del partido después de los dos golpes, apenas pudo encontrar respuestas en el tramo final.
Y así terminó el encuentro. El Albacete pierde su cuarto partido consecutivo, sigue sin sumar un solo punto de los doce disputados y abandona Castalia con unas sensaciones que empiezan a ser más que preocupantes. Cuatro jornadas, cuatro derrotas y un equipo que, después de competir durante buena parte del partido, volvió a desmoronarse cuando llegó el primer golpe.