Escrito por: Rodrigo Quero
sábado, 12.09.2026
El Albacete suma su primer punto de la temporada tras remontar el gol de Emeka con un penalti transformado por Higinio, que vuelve a marcar casi un año después; los manchegos mejoran sus sensaciones y cortan la racha de cuatro derrotas consecutivas
El Albacete Balompié vuelve a respirar. No ganó, pero consiguió algo que empezaba a convertirse en una necesidad imperiosa: puntuar. El conjunto de Alberto González empató 1-1 ante el Granada en Los Cármenes y puso fin a una sangría de cuatro derrotas consecutivas que había dejado al equipo sin un solo punto en las primeras jornadas. Emeka adelantó a los locales cuando mejor estaba el Alba, pero Higinio, desde el punto de penalti y casi un año después de su último gol, apareció para devolver al equipo manchego a la vida y rescatar un punto que, por el contexto, adquiere un valor enorme.
El Alba salió a Los Cármenes con otra cara. No había sido capaz de sumar en sus cuatro primeros encuentros, pero desde el comienzo se vio a un equipo más compacto, más reconocible y dispuesto a competir en un escenario complicado y además condicionado por las numerosas bajas. El partido arrancó sin un dominador claro y con un ritmo bajo, pero los manchegos encontraron pronto una vía para hacer daño: las transiciones.
Y en una de ellas apareció Soberón. El delantero corrió como una gacela, solo contra el mundo, hasta plantarse en la frontal del área. Cruzó el disparo y el balón se estrelló contra el palo. Por centímetros no llegó el 0-1. Era el primer aviso serio de un Albacete que había conseguido cambiar la dinámica de sus primeros partidos y que, pese a no tener demasiado balón, encontraba espacios cuando podía correr.
El encuentro volvió a apagarse después de aquella ocasión. El ritmo bajó todavía más y las llegadas brillaron por su ausencia, aunque el Alba seguía ofreciendo mejores sensaciones. Corpas tuvo otra buena oportunidad en el minuto 21 después de varios recortes que quizá sobraron antes de armar el disparo con la zurda, pero Lizoain atrapó el balón sin demasiados problemas. Agus Medina también lo intentó desde la frontal, aunque su golpeo terminó directamente en las manos del guardameta granadino.
El Granada, mientras tanto, apenas había inquietado a Carlos Marín hasta que encontró una ocasión al filo del descanso. Un centro lateral generó una segunda jugada y Alcaraz apareció para golpear, obligando al portero del Albacete a realizar una magnífica intervención. Fue la primera parada exigente del guardameta manchego, que respondió con seguridad.
El 0-0 al descanso hacía justicia a una primera mitad en la que el Albacete había sido algo mejor y, sobre todo, había mostrado una versión mucho más competitiva que la de sus cuatro primeros encuentros.
El equipo de Alberto González regresó del vestuario todavía con más decisión. El Alba apretaba, se acercaba al área rival y parecía dispuesto a dar continuidad a sus mejores minutos. Pero cuando más cerca parecía estar el conjunto manchego del gol llegó, de nuevo, el golpe que tantas veces había castigado al equipo en este comienzo de temporada.
En el minuto 49, Emeka se llevó dos rebotes dentro del área y acabó encontrando el camino hacia la portería. Algo escorado, consiguió superar a Carlos Marín por el palo del guardameta y colocar el 1-0. Un mazazo para un Albacete que estaba mejor y que volvía a encontrarse por detrás en el marcador.
El equipo intentó reaccionar, pero volvió a aparecer uno de sus grandes problemas: la falta de pegada. El Alba se acercaba, aunque cada vez con menos frecuencia y sin terminar de encontrar claridad en los últimos metros. El Granada, por el contrario, tuvo el segundo en las botas de Gumbau, cuyo disparo obligó a Carlos Marín a realizar otra buena parada para mantener con vida a los manchegos.
El Albacete estaba impreciso, perdido por momentos y con pocas ideas en ataque. Incluso el Granada llegó a marcar de nuevo, aunque el tanto fue anulado porque el balón había salido previamente por la línea de fondo. El partido se rompía y el reloj avanzaba demasiado rápido para un Alba que necesitaba puntuar para no marcharse de Granada con un nuevo golpe.
Entonces apareció Lorenzo Aguado.
En el minuto 79, el atacante fue trastabillado dentro del área por Arnaiz y el colegiado señaló penalti. La responsabilidad cayó sobre Higinio. Y el delantero de Calasparra no falló. En el minuto 80, más de un año después de su último gol y después de un largo periodo alejado de los terrenos de juego, volvió a ver portería. Desde los once metros, Higinio mandó el balón a la jaula y devolvió al Albacete a un partido que parecía escapársele.
El tramo final tuvo más tensión que fútbol. El Granada quiso tirar de balón y buscar el segundo, mientras el Alba empezó a jugar con cierta cautela, consciente de que aquel punto podía ser mucho más importante que cualquier intento desesperado de buscar una victoria que también podía poner en riesgo todo lo conseguido. Los manchegos necesitaban sumar y lo sabían.
El susto definitivo llegó en el descuento. En el minuto 96, Rodelas puso un centro al área pequeña y Chinaza apareció para cabecear a escasos metros de la portería. El remate se marchó fuera por muy poco y el Albacete respiró.
El empate ya era definitivo.
El Alba consigue su primer punto de la temporada, corta la racha de cuatro derrotas consecutivas y, aunque continúa sin conocer la victoria, abandona Granada con algo que necesitaba tanto como los puntos: mejores sensaciones. Higinio devuelve al equipo a la vida casi un año después y el Albacete, por fin, deja de caminar solo hacia atrás.
No es la solución a la crisis, pero sí un primer paso. Y después de un 0 de 12, cualquier paso hacia delante cuenta.