Escrito por: Rodrigo Quero
domingo, 13.09.2026
Tras cuatro derrotas consecutivas, el Albacete Balompié por fin sumó su primer punto de la temporada. El empate ante el Granada no resolvió todos los problemas del conjunto manchego, pero sí permitió cortar una de las rachas que más preocupaban: 260 minutos sin marcar un gol.
El Alba llegaba al encuentro después de encadenar 180 minutos sin ver portería. Ni ante el Real Oviedo ni frente al Castellón había conseguido marcar, evidenciando uno de los principales problemas de este inicio de curso: la falta de pegada.
Y ante el Granada, la sequía se prolongó durante prácticamente todo el partido. El conjunto manchego tuvo que esperar hasta el minuto 80 para volver a celebrar un gol. Fue Higinio el encargado de romper la racha, transformando desde el punto de penalti el lanzamiento que previamente había provocado Lorenzo Aguado.
El gol, por tanto, no llegó fruto de una acción elaborada ni de una jugada colectiva. Fue una genialidad de Lorenzo Aguado, que consiguió sacar el penalti, y la posterior efectividad de Higinio desde los once metros. Una circunstancia que permite al Albacete respirar, pero que también deja claro que el problema del gol continúa presente.
El equipo necesita generar más peligro y, sobre todo, encontrar caminos para marcar sin depender de acciones aisladas o del balón parado. Los 260 minutos sin anotar ya son historia, pero la falta de pegada sigue siendo una asignatura pendiente.
Al menos, el gol de Higinio tuvo un valor añadido: permitió al Albacete estrenar su casillero de puntos después de cuatro jornadas en blanco. Un primer paso para intentar cambiar la dinámica.
Ahora toca crecer a partir de este empate y convertir las buenas sensaciones en resultados. El próximo objetivo será todavía más importante: buscar la primera victoria de la temporada ante el Córdoba en el Carlos Belmonte.