Suerte esquiva, dirección prudente (Opinión)

Escrito por: 5 más el descuento

lunes, 28.09.2026

A Dios pongo por testigo de que no conozco personalmente ni a Alberto González ni a Víctor Varela, ni a los dueños del Alba, bueno con el Sr. Varela intercambié unas cordiales frases en la Feria de hace dos o tres años, y ahí quedó todo.

Advertencia: los renglones que vienen a continuación no van a gustar a casi nadie, así que ahorrense el sofocón y dejen de leer en este punto.

Principio de esta forma tan melodramática unas líneas, producto de la incredulidad, la desesperación o una mezcla de ambas sensaciones. Leo a mis compañeros de columna, empezando por Silvio Tébar, describir con encomiable espíritu empírico todo o casi todo lo que le está sucediendo a nuestro Alba querido y, por más que llueven los datos, los mil documentos que tan oportunamente recoge 5MÁSELDESCUENTO, seguimos sin encontrar un culpable claro de tanta injusticia. Ante tanta desazón se impone la calma y el análisis.

Es en estos aciagos momentos donde se requiere tener la cabeza más fría y aunar sensibilidades, en estos maremotos es cuando se ve la clase del timonel y una tripulación que no pierde el norte y, tal y como están las cosas, lo fácil sería tirar por la calle de enmedio y a otra cosa. Sin embargo los datos, a los que me refería más arriba, son inequívocamente positivos, falta, eso sí, la llave que abre el sésamo que guarda el tesoro: el gol. Si el juego fuese caótico y los jugadores deambulasen preguntándose a qué han salido al césped, pues sí, habría que agarrar el bisturí, pero el Alba en lo que llevamos de raquítica temporada ha tenido momentos de juego, no excelso, pero sí suficiente para tener diez puntos más. No lo digo yo: lo dicen los datos.

Podemos y debemos criticar a la propiedad, a Víctor Varela, a Alberto y a todo su equipo técnico, a los jugadores, en fin a todo quisque, pero por más vueltas que le demos, seguimos sin un culpable objetivo; razón por la cual, creo humildemente que el hecho de no haber fulminado a Alberto González es señal inequívoca de que seguimos en buenas manos.

No se enoje conmigo, amable lector, ya dije hace unos párrafos que esto no sería de su agrado.

Aunque soy de letras, sigo aferrado a las matemáticas, al índice de probabilidades, a las estadísticas y, sobre todo, a las sensaciones que emana el grupo. Quizá el vestuario es un polvorín, pero todo apunta a que ahí abajo están tan anonadados como los de la grada y los de la tele, o nos han echado mal de ojo, o los jugadores se ponen las botas al revés, o que alguien nos explique el porqué de echarla fuera cuando lo fácil es meterla.

Como todo son elucubraciones y no se atisba desastre táctico alguno, al contrario, el equipo tutea o supera a casi todo el mundo, escuchemos a San Ignacio de Loyola “en tiempo de desolación, nunca hacer mudanza”, los clásicos son clásicos porque atraviesan el tiempo, no los desdeñemos. Las decisiones que se toman desde la angustia suelen estar guiadas por el dolor, nunca por la razón.

Algo me dice que vamos a salir de la topera con una goleada porque el día que la pelotica quiera entrar, nos vamos a hinchar. Conservemos la esperanza y no perdamos el sentido del humor.

Hasta Navidad yo no movería ficha, salvo que el equipo se convirtiese en una banda.

Insisto: no me pagan por esto.

¡Aúpa siempre nuestro ALBA!