¿Quién es Joseba Etxeberría y qué puede cambiar en el Albacete? Fútbol vertical, presión y un desafío psicológico

Escrito por: 5 más el descuento

domingo, 04.10.2026

El técnico vasco apunta al banquillo del Albacete tras la destitución de Alberto González. Su experiencia en Segunda División, su apuesta por un fútbol intenso y su capacidad para adaptarse a diferentes sistemas son sus principales argumentos para intentar resucitar a un equipo colista.

El Albacete Balompié busca entrenador, pero necesita bastante más que un cambio de nombre en el banquillo. La destitución de Alberto González, consumada después de la derrota ante el Eibar, ha dejado al conjunto manchego ante una situación deportiva especialmente delicada: un punto de 24 posibles, siete derrotas en ocho jornadas y una plantilla que parece haber perdido la confianza en sus propias posibilidades.

En este escenario aparece Joseba Etxeberría. El técnico de Elgoibar es el elegido para intentar cambiar el rumbo del equipo y las negociaciones se encuentran avanzadas, aunque todavía queda pendiente la confirmación oficial de su incorporación. Según la información adelantada por Edu Velasco, de El Chiringuito, llegaría acompañado de José Antonio Valle, ‘Pitxi’, como integrante de su cuerpo técnico.

La pregunta es evidente: ¿qué puede aportar Etxeberría a este Albacete?

Experiencia en Segunda y una trayectoria marcada por el Athletic

Etxeberría no necesita demasiadas presentaciones en el fútbol español. El exjugador del Athletic Club, internacional con España y uno de los futbolistas más representativos del conjunto bilbaíno durante quince temporadas, ha construido posteriormente una carrera como entrenador en diferentes categorías.

Su trayectoria en los banquillos incluye experiencias en el Basconia, Amorebieta, Tenerife, Bilbao Athletic, Mirandés, Eibar y Real Murcia. Especialmente interesante resulta su paso por Tenerife, donde consiguió 22 puntos de los primeros 27 posibles tras hacerse cargo del equipo en febrero de 2018. Un precedente que demuestra que ya ha vivido situaciones en las que tuvo que generar una reacción inmediata.

También conoce la exigencia de luchar por objetivos ambiciosos. En el Eibar peleó por el ascenso a Primera División, mientras que su paso por el Mirandés le permitió trabajar con una plantilla joven y desarrollar diferentes variantes tácticas.

No llega, por tanto, como un desconocido ni como un entrenador que tenga que descubrir las particularidades de Segunda División. Conoce la competición y las dificultades que plantea. Otra cuestión será comprobar si sus métodos encajan con las necesidades actuales del Albacete.

¿Cómo jugaría su Albacete?

Si algo caracteriza la propuesta futbolística de Etxeberría es su apuesta por la velocidad, la verticalidad y la presión adelantada.

El propio entrenador ha explicado públicamente que le gusta que sus equipos circulen el balón rápidamente, presionen con intensidad y busquen constantemente la portería contraria. Su referencia futbolística ha sido el Borussia Dortmund de Jürgen Klopp, un equipo reconocible por su capacidad para recuperar el balón y atacar inmediatamente.

En cuanto a los sistemas, ha utilizado habitualmente el 4-2-3-1, aunque también ha trabajado con el 4-3-3, el 4-4-2 e incluso defensas de tres centrales. No parece, por tanto, un técnico especialmente encorsetado en un único dibujo.

Precisamente ahí podría encontrarse una de las claves de su posible llegada al Carlos Belmonte: adaptar su idea a una plantilla confeccionada por otros y hacerlo sin demasiado tiempo para experimentar.

El Albacete dispone de futbolistas como Corpas, Rober González, Munir, Higinio o Soberón, jugadores que, por sus características, podrían encontrar acomodo en una propuesta que busque acelerar las transiciones y generar situaciones de peligro.

Sin embargo, el principal desafío estará probablemente en el otro extremo del terreno de juego.

La defensa, el primer gran examen

El Albacete ha encajado quince goles en ocho jornadas y todavía no ha conseguido dejar su portería a cero. Una estadística que obliga a preguntarse si un estilo basado en adelantar líneas y asumir riesgos es precisamente lo que necesita el equipo en estos momentos.

Etxeberría tendrá que encontrar un equilibrio entre su filosofía y las urgencias clasificatorias. Presionar arriba exige coordinación, concentración y un estado físico adecuado. Y el Alba ha demostrado hasta ahora que cualquier desajuste defensivo puede terminar convirtiéndose en un problema difícil de solucionar.

Su trabajo consistirá en conseguir que el equipo sea más agresivo sin convertirse en vulnerable. Porque de poco servirá generar ocasiones si cada llegada del rival termina poniendo en peligro el resultado.

La psicología, tan importante como la táctica

Existe, además, un problema que difícilmente puede solucionarse únicamente desde la pizarra.

El Albacete ha demostrado frente al Córdoba y al Eibar que es capaz de completar buenas primeras partes, adelantarse en el marcador y generar ocasiones. Sin embargo, también ha evidenciado una preocupante incapacidad para gestionar los contratiempos.

Los goles encajados parecen tener consecuencias que van mucho más allá del marcador. El equipo pierde seguridad, retrocede y termina ofreciendo una versión completamente diferente a la mostrada durante los primeros minutos.

Ahí tendrá Etxeberría otro de sus grandes desafíos: reconstruir la confianza de una plantilla que necesita volver a creer en sí misma.

El cambio de entrenador puede proporcionar un impulso inicial, pero el verdadero trabajo estará en conseguir que los futbolistas recuperen la seguridad necesaria para competir durante noventa minutos.

El nuevo técnico, si finalmente se confirma su contratación, heredará un equipo con problemas, pero también con margen de mejora. Tendrá que decidir qué aspectos del trabajo anterior merece la pena conservar y cuáles necesitan una modificación inmediata.

Porque la realidad es que el Albacete no dispone de demasiado tiempo. El campeonato avanza, la distancia respecto a sus rivales puede seguir aumentando y cada jornada sin ganar complica un poco más el objetivo de la permanencia.

Etxeberría apunta a ser el elegido para iniciar una nueva etapa. Pero su primer cometido no será imponer un sistema ni revolucionar todas las posiciones. Será conseguir que el Alba deje de tener miedo a perder y empiece, de una vez por todas, a ganar partidos.