Escrito por: 5 más el descuento
lunes, 12.10.2026
El estreno de Joseba Etxeberría acaba con un doloroso 5-0 en el José Zorrilla. El Alba encajó cuatro goles en una primera parte dantesca y recibió el quinto tras el descanso, en una actuación sin respuesta que deja al equipo con un punto de 27 y hundido en el último puesto.
El 12 de octubre de 2026 quedará marcado en la historia reciente del Albacete Balompié como una de esas fechas que cuesta digerir. La nueva era de Joseba Etxeberría comenzó con la obligación de sumar para escapar del último puesto, pero terminó convertida en una pesadilla. El Valladolid pasó por encima de un Alba irreconocible, que se marchó al descanso con un 4-0 y acabó encajando una manita que retrata la dimensión de la crisis manchega.
El técnico vasco introdujo variaciones respecto al último encuentro de Alberto González. Mariño, Vallejo y Ortuño entraron en el once inicial, en una apuesta que buscaba dar otra respuesta a un equipo necesitado de orden, carácter y, sobre todo, eficacia en las áreas. Nada de eso apareció. El Albacete se deshizo desde los primeros compases y ofreció una imagen impropia de un equipo de fútbol profesional.
Los primeros treinta minutos fueron demoledores. Ponceau, Torres y Arnu encontraron el camino del gol ante un rival que no lograba contener las acometidas locales ni ofrecer resistencia. El marcador ya reflejaba un 3-0 cuando todavía quedaba más de una hora de partido. El Alba estaba muerto futbolísticamente, sin capacidad para reaccionar y sin señales de que el plan de Etxeberría pudiera frenar el derrumbe.
El rostro del entrenador en el banquillo resumía la impotencia. El nuevo técnico miraba al césped buscando respuestas que no llegaban, mientras el Valladolid encontraba espacios y jugaba con una comodidad alarmante. Latasa, en el minuto 36, firmó el cuarto y dejó la sensación de que el encuentro estaba sentenciado mucho antes del descanso. El conjunto pucelano incluso levantó el pie en algunos momentos, sin necesidad de convertir la goleada en algo todavía más doloroso.
La reanudación no cambió el panorama. El Albacete regresó al campo sin encontrar soluciones y el Valladolid volvió a golpear. Arnu, en el minuto 56, completó su doblete y estableció el 5-0. La manita terminó de convertir la tarde en un episodio difícil de olvidar para el albacetismo.
Los cambios tampoco consiguieron modificar la dinámica. No hubo reacción colectiva ni una mejora suficiente para maquillar el resultado. El Alba siguió transmitiendo fragilidad, desorden y una preocupante falta de respuestas. No fue únicamente una derrota abultada: fue la sensación de que el equipo no encontró argumentos futbolísticos ni competitivos para sostenerse ante un rival que, con el partido controlado, ni siquiera necesitó mantener el ritmo de los primeros minutos.
La imagen resulta especialmente dolorosa para una afición que lleva semanas soportando un inicio de temporada desastroso. Muchos de los cerca de 12.000 abonados del club difícilmente podían imaginar una actuación de esta dimensión a estas alturas de la campaña. El cambio de entrenador debía servir como punto de inflexión, pero el estreno ha agravado las dudas y ha dejado al descubierto problemas que no se solucionan con un simple relevo en el banquillo.
El Albacete termina la novena jornada con un punto de 27 posibles y continúa como colista. La goleada en Valladolid no hace más que aumentar la presión sobre un club que necesita encontrar respuestas con urgencia. La situación es especialmente preocupante porque todavía estamos en octubre y queda una parte enorme de la competición por delante.
El problema va mucho más allá de los resultados. El equipo encaja con demasiada facilidad, no aprovecha sus ocasiones y se viene abajo cuando recibe los primeros golpes. En el José Zorrilla faltaron orden, contundencia y capacidad de reacción. También faltó una respuesta colectiva ante una situación que exigía orgullo y personalidad.
Etxeberría apenas ha tenido tiempo para trabajar con la plantilla y sería precipitado atribuirle en exclusiva lo ocurrido. Pero su estreno deja una tarea gigantesca: reconstruir un equipo que parece haber perdido buena parte de sus certezas. El nuevo entrenador deberá encontrar soluciones tácticas, recuperar la confianza de los futbolistas y convencer al vestuario de que todavía hay margen para competir.
El 5-0 de Valladolid es mucho más que una goleada: es una señal de alarma para todo el Albacete Balompié.
La temporada sigue abierta, pero el equipo necesita una reacción inmediata. Con un punto de 27, el Alba ya no puede permitirse otra tarde como esta. El calendario avanza, la clasificación aprieta y la afición espera respuestas. Lo ocurrido en el José Zorrilla obliga al club a mirarse al espejo y actuar.