Escrito por: Rodrigo Quero
sábado, 17.10.2026
El Albacete compite en El Molinón, rescata el empate en el minuto 85 con un gol de Jesús Vallejo, pero se hunde en el descuento con un tanto de Gelabert y continúa sin conocer la victoria después de diez jornadas
El fútbol volvió a ensañarse con el Albacete Balompié. Cuando el conjunto manchego acariciaba su segundo punto de la temporada después de un ejercicio de resistencia, voluntad y mejoría competitiva, Gelabert apareció en el minuto 94 para asestarle otro golpe devastador. El Alba, que había igualado en el 85 gracias a un cabezazo de Jesús Vallejo, cayó por 2-1 ante el Sporting de Gijón en El Molinón y prolongó una pesadilla que ya dura diez jornadas. Los de Joseba Etxeberria dieron una imagen más digna que la ofrecida ante el Valladolid, pero volvieron a pagar sus desconexiones defensivas y su falta de contundencia en las áreas. Esta vez, el castigo llegó cuando el empate parecía asegurado.
El Albacete saltó al césped de El Molinón con una actitud valiente, decidido a no repetir la imagen del pasado fin de semana. Apenas habían transcurrido tres minutos cuando Corpas probó fortuna desde fuera del área, obligando al guardameta sportinguista a intervenir. El Alba quería demostrar que todavía tenía argumentos para competir, pese a una clasificación que empieza a pesar demasiado y a un casillero de victorias que continúa vacío. El Sporting respondió en el minuto ocho con una buena combinación que terminó en un disparo escorado, desviado por poco. El encuentro arrancó con ritmo, alternativas y la sensación de que los manchegos, al menos en el inicio, habían llegado a Gijón con otra disposición.
Pero la mejoría no tardó en chocar con un viejo conocido: la fragilidad en las áreas. En el minuto 16, el Sporting encontró el camino hacia el gol con una jugada colectiva de muchos quilates. Los rojiblancos enlazaron pases, desarmaron la estructura defensiva albacetista y dejaron a Sarco en disposición de culminar la acción con un remate que abrió el marcador. Un golazo que castigaba a un Alba que no había comenzado mal, pero que volvía a comprobar cómo sus buenas intenciones no siempre encuentran recompensa.
El tanto dejó un partido más espeso, con pocas ocasiones claras y un Sporting cómodo en su planteamiento. El conjunto asturiano se mostró bien organizado, capaz de salir con criterio y generar peligro cuando encontraba espacios, mientras que el Albacete buscaba sus opciones principalmente al contragolpe. Los manchegos lo intentaban, pero les faltaba precisión en los últimos metros para convertir sus aproximaciones en ocasiones realmente peligrosas. El equipo de Etxeberria no se descompuso y mantuvo la pelea, aunque al descanso volvió a marcharse por detrás en el marcador. La imagen era mejor que la del 0-5, pero el resultado seguía siendo el mismo de tantas tardes: el Alba necesitaba remar a contracorriente.
La segunda parte comenzó con un Albacete más insistente, dispuesto a buscar el empate. El conjunto manchego consiguió acercarse al área rival, aunque volvió a nublarse cuando llegaba el momento de ejecutar. En el otro lado, el Sporting encontraba espacios suficientes para amenazar la portería de Mariño. El guardameta albacetista tuvo que intervenir en el minuto 55 para evitar que los asturianos ampliaran su ventaja y dejaran el encuentro todavía más cuesta arriba.
La polémica también hizo acto de presencia. El Albacete reclamó una posible mano de Jorge Sáenz dentro del área sportinguista y el colegiado revisó la acción, pero finalmente no señaló penalti. La decisión encendió las protestas manchegas y dejó al Alba sin una oportunidad desde los once metros para cambiar el rumbo de una tarde que se le escapaba entre la falta de pegada y los detalles desfavorables.
Pese a todo, el equipo no dejó de intentarlo. Ortuño probó fortuna desde fuera del área y obligó a Yáñez a intervenir para evitar el empate. Poco después, Víctor Valverde desbordó por la izquierda y encontró una situación prometedora, pero el remate no salió como exigía la jugada. El Albacete acumulaba llegadas sin encontrar el golpe definitivo, mientras el Sporting, cada vez que lograba acercarse con claridad, transmitía una sensación de peligro que obligaba a los manchegos a no descuidarse.
Y cuando el partido parecía condenado a otra derrota sin paliativos, apareció Jesús Vallejo. En el minuto 85, Víctor Valverde puso un centro desde la izquierda y el central, que ya se había instalado prácticamente como delantero en busca de una solución, conectó un cabezazo que terminó en la red. El 1-1 desató la alegría del banquillo y de los jugadores albacetistas. Después de tantas jornadas de sufrimiento, el Alba veía cerca un punto que, sin resolver sus problemas, podía servir como pequeño punto de partida para empezar a cambiar la dinámica.
Pero el fútbol todavía guardaba una última crueldad. En el minuto 94, cuando el empate parecía a salvo, el Sporting encontró una grieta en la defensa manchega. Otero recibió por la izquierda y puso un centro al área después de un desajuste defensivo. Gelabert apareció para rematar de cabeza y batir a Mariño, convirtiendo la esperanza albacetista en una nueva decepción. El gol llegó prácticamente con el tiempo cumplido y dejó al Alba sin margen para reaccionar.
El pitido final certificó el 2-1 y prolongó la agonía de un Albacete que sigue sin ganar después de diez jornadas. En El Molinón, los manchegos compitieron mejor, se levantaron después de encajar el primer golpe y estuvieron a cinco minutos de llevarse un punto. Sin embargo, volvieron a quedarse sin premio por una desconexión defensiva en el peor momento posible. La mejoría en las sensaciones no basta para salir del pozo: el Alba necesita convertir sus esfuerzos en resultados. Y, mientras tanto, cada jornada que pasa hace más dolorosa una espera que ya se está haciendo interminable.