Escrito por: Rodrigo Quero
domingo, 01.11.2026
Diego Mariño fue uno de los grandes protagonistas de la segunda victoria consecutiva del Albacete Balompié. El guardameta vigués, que había estado en el punto de mira durante las primeras jornadas por algunas de sus actuaciones, firmó ante el Sabadell un partido decisivo para que los manchegos pudieran sumar tres puntos fundamentales. Cuatro paradas de mucho mérito y una actuación llena de seguridad para convertirse en el salvador del Alba.
El portero volvió a responder a la confianza de Joseba Etxeberria, que desde su llegada al banquillo apostó por él y sentó a Carlos Marín, quien había terminado siendo el elegido por Alberto González durante sus últimos encuentros. Mariño recuperó la titularidad y, aunque su rendimiento había generado dudas en este inicio de temporada, ante el Sabadell ofreció una de sus actuaciones más completas.
Su intervención fue especialmente importante en una segunda mitad en la que el Albacete tuvo que resistir. El conjunto manchego se quedó con un futbolista menos y el Sabadell buscó hacer daño, especialmente mediante centros laterales y acciones cerca del área. En ese escenario apareció la figura de Mariño, que transmitió tranquilidad, estuvo acertado en las salidas y consiguió atrapar numerosos balones para evitar que el rival encontrase el empate.
El guardameta realizó cuatro paradas de mucho mérito, varias de ellas fundamentales para conservar la ventaja. Su actuación permitió al equipo superar los momentos de mayor sufrimiento y defender hasta el final un resultado que suponía mucho más que tres puntos: la confirmación de que el Albacete ha cambiado su dinámica y ya encadena dos victorias consecutivas.
Es cierto que el equipo volvió a quedarse sin portería a cero después de encajar un tanto, pero eso no resta importancia al encuentro de Mariño. Al contrario, su papel fue determinante en un ejercicio de resistencia en el que el Alba necesitó la mejor versión de su portero.
Después de un comienzo de curso complicado y de las dudas que habían acompañado sus actuaciones, Mariño encontró ante el Sabadell una oportunidad para reivindicarse. Etxeberria mantiene su apuesta por él y el veterano guardameta respondió con una actuación decisiva. En una noche en la que el Albacete tuvo que sufrir para ganar, Diego Mariño fue su salvador.
