Escrito por: Alejandro Sánchez
domingo, 05.05.2013
El Albacete comenzaba con un 1-4- 4- 2 con la novedad de Pablo Gil como lateral izquierdo supliendo a Zurdo, y Sergio Molina dejando en el banquillo a Calle. Importante el cambio de fichas en la punta de ataque. Por su parte “La Balona” con un planteamiento 1-4-2-3-1 muy corriente en estos últimos años, peligroso esquema ya que ahogarían la salida del balón presionando a Mario Ortiz y Rocha, dejando a los centrales Santamaría y Noguerol el peso de sacar el balón desde atrás, con lo que sabemos que les cuesta a nuestros centrales. Sampedro descartaba tener en el campo un delantero referente para aguantar el balón y sí un jugador con más movilidad con Sergio Molina. Ya sabemos que el 17 del Alba no atraviesa su mejor momento con la camiseta blanca pero el entrenador veía la posibilidad de crear más daño en transiciones rápidas y buscando la espalda de Mario o Guerra que no destacan por su rapidez.
La otra modificación en cuanto a la alineación que salió de inicio la semana pasada ante el Loja era la entrada de Pablo Gil en la banda izquierda, aunque sin modificaciones tácticas, aparte de las que los propios jugadores con sus distintas características aportan al equipo.
En la primera parte no se crearon claras oportunidades de gol, viendo que la defensa andaluza tenía cogida la medida a la delantera manchega y no se encontraban espacios que aprovechar, el técnico gallego realizaría el primer cambio a los 61 minutos. Entraría Samu sustituyendo a Molina, sorprendente decisión ya que lo normal sería la entrada de Calle, con esta entrada Luis Cesar Sampedro continuaba en la búsqueda de velocidad y verticalidad con la participación del canterano, pudiendo de esta manera alternar posiciones con Tete y Adrià y así confundir a la defensa local.
Quedando algo más de 20 minutos para finalizar el partido, el segundo cambio en el Alba, pieza por pieza, Tete salía del terreno de juego y entraba Jorge Díaz. Piernas frescas en la segunda parte intentando acciones de uno contra uno aunque para eso se debe de tener el balón, el Alba no encontraba posesiones largas para que los jugadores puedan disponer del balón y así aprovechar sus virtudes, se necesitaba alguien que controlara la pelota e hiciera avanzar al equipo unos metros, nadie mejor que Calle para poder hacer esto.
Entraba el delantero madrileño en el terreno de juego en el 73´, lo haría por Adrià por lo que el equipo volvía a la delantera más utilizada en estos dos últimos años, Curto y Calle, mientras que en las bandas dos jugadores de banquillo, Jorge Díaz y Samu, quizás la entrada de Calle debería haber sido antes pero el planteamiento y la manera de afrontar el tramo final del encuentro parecía correcta con jugadores en ataque frescos y con capacidad de desequilibrar.
Finalmente el planteamiento aunque bueno no fue eficaz ya que en los últimos minutos tuvo el equipo más trabajo en defensa, ayudado por los jugadores de banda que tenían que gastar su energía en recuperar el balón más que en buscar portería contraria. Un empate que te hace perder el gol average y te hace sentir que en los 180 minutos la Balompédica Linense fue superior.