Escrito por: Rubén Oliva
domingo, 07.07.2013
Este sábado, El Pueblo de Albacete ofrecía una entrevista con Tete en cuyo titular podíamos leer Secades comunicó al representante de Tete que «no cuentan conmigo». No deja de ser una muestra más del contrasentido en el que desde hace unas semanas nos hayamos todos sumidos en el seno del Albacete Balompié. Ahora es Tete, pero antes fue a Campos al que desde el «representante del grupo inversor» se le dijo que no se contaba con él por poner un tuit, a su juicio, ofensivo contra la entidad. Tampoco se libró Antonio Calle que, sin haber recibido noticia alguna de Secades, se encontró con las palabras de éste de que para que el delantero siguiese en el Alba deberían renegociar previamente su ficha.
Llegados a este punto la duda surge en cuál es el sentido de otorgar valor de «sagrado mandamiento» a lo que Secades dice o hace. Es ilógico que, sin haber llegado un solo euro a las arcas del club, todo el mundo en Albacete actuemos con la máxima de que lo que Secades dice, va a misa. Hay indicios que invitan a actuar así: nos consta que llevan meses llamando a jugadores, desde el club se confía en su ingreso de dinero que permita la supervivencia, y las informaciones que han ido llegando a los medios han hecho crecer una «bola de nieve» que ahora presenta ya un tamaño desproporcionado.
Es posible que finalmente el grupo inversor llegue. No se sabe. Nadie lo sabe con certeza. Pero no es normal dar tanto valor a dichos y no hechos; se debería poner algo de cordura a lo que está pasando en el Albacete. Está bien que se lleve trabajo adelantado por si en próximos días (pero ya, que empieza a cansar la inactividad porque lo otro es cuestión de horas) hubiera un cambio en los responsables de dirigir la nave blanca, pero demos el valor justo a las palabras de alguien que, al menos de momento, ha hablado mucho pero demostrado poco.