Escrito por: Rubén Oliva
martes, 17.01.2012
ARTÍCULO DE OPINIÓN DE RUBÉN OLIVA
Tras la aventura copera, llega el momento de recuperar la normalidad y afrontar el día a día con la humildad de quien se sabe equipo de 2ª B, alejado, al menos de momento, de presiones mediáticas y de ese sector de afición “postiza” o de quita y pon que ya guarda sus bufandas del Alba hasta la próxima visita de algún equipo de primera. Ahora toca volver a la tierra, a la realidad.
El anterior domingo se clausuró la 1ª vuelta liguera, y tras más de 6 meses de trabajo, parece buen momento de hacer balance de los que dirigen el rumbo de la nave blanca y cuyo patrón responde a las iniciales de A. G.
Antonio Gómez vino al Alba para inglaterrizarlo instaurando con él lo de que una sola persona podía ser a la vez entrenador y el manager general que ficha y toma las decisiones clave. Esto desde el principio ha demostrado ser todo un acierto sobre todo para evitar intromisiones no deseadas de, por ejemplo el presi, que además tampoco sería la primera vez…
Pero, sin duda, el gran acierto es la duración del contrato del míster. Son muchos los entrenadores que han pasado por aquí en muy poco tiempo, y el Alba necesita de alguien al que le dejen echar raíces sobre el club y así poder trabajar con miras en un futuro a medio plazo. ¿Un entrenador que acabe su relación con el Alba en junio iba a revelar en rueda de prensa, como hizo Gómez la pasada semana, que hay alguien perjudicando a la cantera del Alba? Es lo mejor de tener ahí a Gómez, que sabe que su futuro está aquí al menos 30 meses más y necesita defender lo suyo. Da igual que este año se suba o no, tiene un proyecto y debe cuidar y proteger todo porque en un plazo considerable de tiempo él es el Albacete Balompié y el Albacete Balompié es Antonio Gómez. Y la tranquilidad y confianza que produce en la afición saber que hay alguien que por fin piensa no solo en el presente sino también en el futuro de la entidad, es casi una sensación desconocida.
Que algún representante se excede en sus pretensiones, Gómez no puede actuar como otros que miraban para otro lado y aceptaban porque “total, en 2 días me voy…”. Él no, es un hombre de la casa, que sabe en qué situación está el Alba y es consciente que lo que hoy haga mal, mañana será él mismo el que tenga que arreglarlo. Resulta tranquilizador saber que hay alguien que por fin actúa de forma responsable y defiende los intereses del Alba como propios, pues de no hacerlo así, se estaría tirando piedras contra su propio tejado.
Es evidente que Gómez ha cometido, sigue y seguirá cometiendo errores. A saber, es extraño que confíe en un número limitado de jugadores cuando es él que ha confeccionado la plantilla; debe cuidar mucho más sus formas para evitar ser expulsado con tanta frecuencia; no estaría de más saber reconocer errores propios, etc.
Pero al margen de esto, está cumpliendo su función: deportivamente el equipo está donde debe para afrontar con todas las opciones intactas la 2ª vuelta y extradeportivamente es el vigilante, “el ojo que todo lo ve”, para que nadie engañe o quiera aprovecharse de este club. Por fin alguien toma el Alba como una empresa propia, sabiendo que cualquier despiste le tocará afrontarlo a él mismo, de ahí que quiera despistes los justos y “salte” en cuanto observa algo extraño.
Yo confío plenamente en Antonio Gómez. Su suerte será la nuestra. En sus manos estamos.