Escrito por: 5 más el descuento
lunes, 30.01.2012
ARTÍCULO DE OPINIÓN DE FRANCISCO JOAQUÍN MARTÍNEZ
Después de esta merecida victoria ante el Real Madrid Castilla, escribo este artículo recordando también el anterior triunfo en tierras gallegas ante el Montañeros.
Qué dos victorias más importantes, pero sin embargo, qué dos victorias conseguidas de forma tan distinta. Son como la noche y el día.
Cuando el Alba viajó hasta Galicia, se enfrentaba al colista. Era previsible marcar, y además, hacerlo varias veces, aun a pesar de la dificultad de jugar en un campo de hierba artificial, donde el terreno condiciona la forma de jugar de los equipos.
En el primer tiempo, el Alba dominó claramente la posesión, creó juego, y fruto de ello, consiguió su primer (y merecido) gol, por obra y arte de Candela, ex del conjunto gallego, precisamente. La lata estaba abierta, y era cuestión de tiempo que cayera el segundo…
…O eso pensábamos, porque en la segunda parte el equipo se desdibujó bastante, y el Montañeros, como todo equipo que va por debajo, intentó aprovechar la situación para conseguir la igualada. Pero con una calidad tan limitada como la del conjunto coruñés, no había forma de perforar la meta albaceteña.
Y al final, como quien no quiere la cosa, bastaron dos jugadas aisladas del conjunto manchego para conseguir otros dos tantos; un buen gesto técnico de Adriá, y un pase de la muerte aprovechado por Colorado, tras un rechace en un inocente penalty cometido en el descuento.
Hoy, sin embargo, cambiaba el escenario (volvíamos a nuestro feudo) y cambiaba el rival. Ya no era el colista el que teníamos enfrente; era el Real Madrid Castilla, el filial merengue, que es el líder del Grupo I en esta temporada en 2ª División B.
Tener al líder de la clasificación delante hace que se replantee completamente la forma de jugar, porque, aunque sea una obviedad, no todos los equipos juegan igual, y, además, si van primeros, ya intuyes que el peligro y las dificultades que te vas a encontrar en el camino, de cara a conseguir la victoria, van a ser mucho mayores.
En el primer acto de la contienda, el Alba ató al Castilla, pero no se conseguía el gol. Se insistía mucho más y mejor que el día del Montañeros, pero nada, el esférico no quería entrar.
Y con el cabreo de que hayan podido dejar de señalar un penalty clamoroso, se llegó al descanso. Seguro que muchos lo pensaban: “Ojalá y que esa jugada no sea decisiva a la hora del resultado final”…
Y al comenzar la segunda parte, por fin el balón besó las mallas de la portería madridista. Añón nos dio una alegría, y consiguió el gol que, a la postre, fue el definitivo.
Pero claro, el filial madridista no se vino atrás, e intentó, de todas las formas posibles, conseguir, al menos, el empate. Sin embargo, la defensa, que en la segunda parte del día del Montañeros estuvo bastante espesa, hoy se movía como pez en el agua, y, por ejemplo, Noguerol, supo despejar con muy buen criterio los balones que pretendían entrar en la portería albaceteña.
Y, al final, después de mucho sufrimiento, se han conseguido otros tres puntos, que nos mantienen en puestos de play-off.
Tres puntos, merced a un resultado de 1 – 0, habiendo hecho muchísimo más esfuerzo que hace 7 días en tierras gallegas, donde, sin haber forzado en exceso la maquinaria, se consiguió, por el contrario, un 0 – 3. Como la noche y el día.