Escrito por: 5 más el descuento
martes, 28.02.2012
La Tribuna del sábado de la mano de Francisco Joaquín Martínez.
Como (casi) siempre, sufriendo
El de ayer era de esos partidos a los que muchos les gusta denominar como “partidos trampa”. Ante el Alba, el Leganés, un equipo histórico de nuestro fútbol, pero que no pasa por su mejor momento, y que en esta temporada está coqueteando peligrosamente con el descenso a 3ª.
Decimos “partido trampa” porque, a priori, viendo la clasificación de ambos equipos, todo hacía indicar una cómoda victoria de los jugadores de Antonio Gómez. El “Lega” sólo había cosechado una victoria (ante el Vecindario, para más señas) en sus últimos 4 partidos, y el Albacete, por el contrario, contaba esas últimas 4 batallas por victorias, excepto la merecida derrota en Tenerife. Todos los caminos debía llevar a un único escenario: el del Albacete siendo “el monstruo del Leganés”…
Ya desde el inicio del choque, se vio claramente que el Albacete iba a tener el balón, y a crear con mucha facilidad ocasiones con las que perforar la meta de Falcón.
Y así se hizo, llegando al descanso con un ambiguo 2 – 0; ambiguo porque, aunque tienes una buena ventaja ante tu rival y vas ganando, al mismo tiempo esa ventaja se antoja insuficiente como para dar por sentenciado el partido. En realidad, ningún choque puede darse nunca por sentenciado, pero ese error de pensamiento cala profundamente en tod@s nosotr@s, incluidos los jugadores…
Y en la segunda parte, este hecho quedó patente. El equipo madrileño, que apenas se había acercado a la meta de Miguel, tímidamente, empezó a llamar a la puerta, después de haber perdonado el Alba unas cuantas ocasiones para poner más tierra de por medio…
Y, finalmente, la acabaron abriendo, eso sí, con un poquito de ayuda del árbitro. El colegiado, que durante la primera parte ya había demostrado su falta de criterio para aplicar el mismo rasero a ambos equipos, no sacando al Leganés algunas tarjetas amarillas que sí mostró a jugadores manchegos, continuó con su doble rasero, y, fruto de esa forma de arbitrar tan estricta en un sentido, concedió al equipo de la Comunidad de Madrid una segunda oportunidad en el lanzamiento de una falta en la frontal del área, donde fue amonestado Tete. Fruto de esa segunda oportunidad llegó el tanto que encendía las alarmas, porque en el tiempo que restaba, el arreón del equipo visitante iba a ser evidente…
Pero llegó Sergio Molina y volvió a dejar en el marcador la misma ventaja que se había llevado hasta el 2 – 1.
Poco tiempo después, el Leganés, con (otra) jugada aislada, consiguió el 3 – 2, que hizo que el sufrimiento volviese a apoderarse del público del Belmonte durante los últimos instantes del tiempo de descuento.
Y, con expulsión de Antonio Gómez de por medio, se llegó al final del encuentro, entre silbidos del respetable. Silbidos que, si se le hubiese preguntado a alguien en el descanso, nadie los habría previsto, así como tampoco se habría previsto semejante final de encuentro.
Pero parece que al Albacete, si no es sufriendo, no le luce ganar partidos. Pocos encuentros podemos disfrutar de nuestro equipo con una cómoda ventaja que nos haga llegar al final del choque. Si al final iba a tener razón quien ideó aquella campaña de abonos con luces de neón, látigos y máscaras…
Lo mejor del choque, sin duda alguna, fue al final, cuando por el videomarcador, y antes de la rueda de prensa de ambos técnicos, el Albacete Balompié mostró su apoyo y cariño a Pedro Martínez Bravo. El mítico Delegado del Albacete, que se ha pasado más de un cuarto de siglo dando la cara por este equipo, ahora atraviesa unos delicados momentos, y merece todo nuestro afecto y apoyo.
¡ÁNIMO, PEDRO! Desde aquí deseamos tu pronta recuperación, y poder volverte a oír en Radio Albacete – Cadena SER comentando junto a Luis Castelo y Compañía los partidos de nuestro equipo.