Escrito por: 5 más el descuento

jueves, 03.05.2012

El centrocampista africano en la 2ªB

Vamos esta semana a soltar la calculadora (aunque la dejaremos cerca) y a relajarnos valorando un nuevo perfil de jugador que está irrumpiendo con fuerza y que prácticamente vemos en cada equipo rival en todos los partidos. Para empezar a ojear el mercado de jugadores.

Nuestra categoría y las inferiores están orientadas para el jugador nacional y su progresión, creo que no sorprendemos a nadie con este dato. De hecho los extracomunitarios no pueden jugar en 2ªB ni en categorías inferiores, necesitan tener pasaporte comunitario. Por ello el porcentaje de jugadores extranjeros es bastante bajo, muy bajo, y por supuesto incomparable con la LFP. Y todos necesitan tener relación con la Unión Europea (para los sudamericanos es relativamente fácil ya que el 90% son hijos de en su día, colonos europeos. Para los africanos tampoco resulta especialmente difícil por el mismo motivo)

Hasta el momento han jugado 525 jugadores en nuestro grupo. 52 de ellos han sido extranjeros, así que como vemos el porcentaje no llega ni al 10%. La pregunta más interesante es: ¿cuál es la nacionalidad extranjera que más jugadores aporta a nuestra liga?

Esa curiosidad podríamos mantenerla durante bastante tiempo. Es más, podríamos permitir que digáis hasta veinte países y seguramente no acertaríais el país. No es europeo, no es Argentina ni Brasil… ¡es Ghana! El país africano aporta 6 jugadores al grupo I de nuestra liga. De hecho, África es el continente que más jugadores extranjeros aporta a nuestra liga con 24, por delante de los europeos (13), y los sudamericanos (15). Junto a Ghana, Argentina también aporta 6 jugadores y Francia es el tercer país que más jugadores aporta, 5 (aunque la mayoría no son de origen francés, sino también africano, especialmente argelino). Sin embargo, la media de edad de los jugadores argentinos en el grupo es de 26’5 años, mientras que la de los ghaneses es de 20’5.

Es más: la media de edad de todos los jugadores africanos es de 21’9 años, muy por debajo de la media de edad de todo el grupo. Y cada día el porcentaje de africanos en la liga aumenta y la media de edad disminuye, por lo que nos preguntamos, ¿por qué está nueva costumbre de fichar africanos?

Uno de los principales factores es el mínimo de jugadores sub-23 que exige la competición. Y es que un jugador europeo sub-23 está aún muy por formar aunque tenga mucha calidad; todo lo contrario de los futbolistas africanos. Llegan a Europa con poca edad, físicamente formados y auténticos portentos, aunque algunos tácticamente nulos y con poca técnica. Sin embargo, es más fácil enseñar a jugar a un atleta que fortalecer a un “jugón”, o al menos así lo creen las secretarías técnicas. Apuestas interesantes para cubrir alguna ficha que a priori se podía quedar vacía.

Otro factor es su bajo coste. La calidad se paga, y un jugador que destaque joven estará atado por los grandes clubes desde muy joven. Chicos que corran hay mil, y un equipo se preocupa poco de blindarlos, ya llegará otro que haga su trabajo. Si a eso le unimos juventud, pues seguramente daremos con que la única experiencia en el futbol del jugador es alguna liga local o regional en su país. Insuficiente para ser profesional en España, pero interesante para invertir en él. Especialmente en un filial.

El último factor: su sobrevaloración en el mercado. Existen muchos casos en el mercado de jugadores que llegan a un club sin hablar el idioma del país y acaban siendo traspasado por decenas de millones. ¿Y si en ese chico con las botas medio rotas que hace una prueba viene un futuro buen jugador en potencia? Es interesante aunque la apuesta salga mal. Como por otra parte, suele salir.

Son jugadores que en muchas ocasiones ni tienen un puesto concreto sobre el campo. Al final todos acaban siendo lo mismo: centrocampistas defensivos. Por descarte: no tienen calidad para tener el balón, no tienen calidad para combinar, no conocen fundamentos básicos del juego en algunas ocasiones. Pero corren, mucho, tienen gran resistencia y fortaleza. A estorbar. Y ya iremos combinando con el tiempo. En el mejor de los casos pueden acabar siendo centrales con una cabeza centrada y ordenada.

Y esta “fiebre” por el jugador africano se ha intensificado al no haber dinero. Y más aún en el pasado mercado de invierno. Para ello veamos unos ejemplos:

Isaac Nana Asare: 18 años recién cumplidos, fichaje de invierno del Alcalá. Estuvo entrenando con el equipo desde inicio de año pero no pudo ser inscrito hasta enero por problemas con sus papeles y pasaporte. De hecho en Alcalá cuando llegó no tenían claro la edad que tenía el chico. Llegado desde Ghana. Ya es titular en el equipo y lo fue ante nosotros. ¿Sabéis en qué puesto? Pivote defensivo.

Pape Thiombane: Senegalés, 20 años, 1’95. Podría ser un alero de baloncesto pero hablamos de uno de los fichajes del Rayo Vallecano para su filial. Hasta final de año estuvo entrenando en su país aunque ya estaba fichado por el Rayo, no podía salir de allí por problemas burocráticos. Va a entrenar a la ciudad deportiva rayista corriendo desde su casa en la Av. de la Albufera. Un toro. Mediocentro defensivo.

Inoussa Hassane: Internacional absoluto con Níger. 19 años, fichaje del mercado invernal del Montañeros aunque propiedad del Racing de Santander. 1’88 de altura, 78 kilos. Llegó a España en octubre con la temporada empezada e hizo varias pruebas, aunque sólo fructificó un contrato con el equipo cántabro. La experiencia internacional le hace tener un grandísimo escaparate. Pivote defensivo.

Levy Madinda: Hablando de este tipo de jugadores, tenemos que ir a la joya de la corona de este tipo de jugador. Internacional con Gabón, disputó la pasada copa de África de naciones con 19 años como titular indiscutible. Joya de la cantera celtiña que no tardará en llegar al primer equipo. Éste sabe jugar al futbol y bien, y tiene un porvenir espectacular. De mediocentro. Y defensivo. Pero con el balón en los pies.

Como vemos no hay pocos ejemplos, de hecho prácticamente cada equipo tiene su caso. Y no olvidemos el nuestro: Sumy, cumplirá 21 años en verano, no se ha ganado la titularidad en el Celta B. ¿Qué hacemos con él el año que viene? Ésa será una cuestión a afrontar la próxima temporada, y de hecho es un muy buen ejemplo del tipo de jugador del que estamos hablando y de la trayectoria que ha seguido.

No obstante, no existe un índice de éxito en estos jugadores, es decir, una escala que pueda decir si determinada apuesta ha sido un éxito o no. Obviamente el jugador que acaba en la élite ha sido una buena apuesta y al contrario, pero a veces simplemente el jugador llega a 2ªB, a 2ª o es un crack mundial, en función de muchos factores.

Tampoco es España el país preferido donde empezar una carrera profesional para un jugador africano. Antes eligen Francia (ya que suelen ser de habla francófona) o Bélgica, donde además los clubes pequeños tienen algo más de medios que en España, donde algunos equipos de nuestra categoría ni viven del futbol.

Los africanos que más éxito tienen suelen ser los que antes llegan a Europa y/o más influencia de nuestro continente tienen. Un ejemplo en nuestra categoría con jugadores conocidos del Albacete puede ser la comparativa entre Sumy y Ritchie Kitoko. Mientras el primero llegó a Europa en penosas condiciones, el belga nació en la República Democrática del Congo pero se crió desde pequeño en Bélgica y en una de las mejores canteras de futbolistas del país. Eso repercute en un jugador con más técnica antes, con más calidad y con una cabeza más “europea”. Es como si el diamante en bruto se empezara a pulir antes y por tanto, cuando llega a la edad de plenitud futbolística es mejor futbolista.

Los jugadores sudamericanos viven en unas canteras con mucha más calidad y fundamentos futbolísticos y por tanto no tienen este hándicap o problema. No obstante hay un caso curioso y de los pocos que podemos comentar de un jugador africano que creciera futbolísticamente en Sudamérica: Ibrahima Balde.

Ibrahima es senegalés pero con 18 años se marchó a jugar a Vélez Sarsfield de Argentina. Allí jugó durante un par de temporadas hasta que el jugador se declaró en rebeldía y no volvió a Argentina, para recalar en el filial del Atlético de Madrid. Lo que nos lleva a uno de los elementos comunes para que un jugador africano muchas veces no tenga el éxito esperado en una competición: su cabeza.

Todos quieren triunfar. Algunos rápido. Y pronto. Y sin importar cómo ni dónde. Todo eso unido a dinero rápido (ya sea por la familia o el ambiente). Y para colmo el último elemento de la dramática ecuación: los representantes de futbolistas. Si un jugador (sea africano, español o de cualquier procedencia) cae en esa espiral, suele acabar en salidas de los equipos por la puerta de atrás, depreciación del futbolista, rechazo a él en el mercado, y al final nos encontramos con un jugador que apuntaba bien jugando en la 3ª división andaluza o cántabra. Pintaba bien pero dinamitó su carrera demasiado rápido.

Por último, también tenemos algo que nos explica la procedencia de tantos jugadores africanos jóvenes últimamente y especialmente a nuestra competición que le es ajeno al espectador: el Acuerdo de Cotonou.

El Acuerdo de Cotonou fue firmado en Benín en el año 2000 entre los países ACP y la Unión Europea y fue refrendado después en los respectivos parlamentos europeos, y es una nueva ley Bosman. Básicamente constituye que los jugadores de 78 países de África, el Caribe y el Pacífico (países ACP) dejan de ser extracomunitarios. En España se aplica desde 2007 a petición del Real Madrid y el Getafe, y los primeros jugadores que se acogieron al acuerdo fueron Mahamadou Diarra e Ikechukwu Uche. Posteriormente otros jugadores como Eto’o también se acogieron a dicho acuerdo. En definitiva, ya no importa la procedencia del jugador: prácticamente todo africano es comunitario.

Entre los países más importantes que se encuentran en el acuerdo están Camerún, Mali, Costa de Marfil, Ghana, Nigeria, Senegal o Sudáfrica. De los 54 países que hay en África, 48 están incluidos dentro de este acuerdo. Todos a excepción de la zona del norte con Marruecos, Argelia, Libia, Túnez o Egipto.

Desde las ligas nacionales se han propuesto medidas para crear un cupo de jugadores nacionales a cubrir. La intención es no acabar como el Rennes y su academia en Francia.

El centro de formación del Rennes lleva cinco años siendo considerado como el mejor de Francia en categorías inferiores. Gran parte de este éxito está en su sangre: el 40% de la escuela tiene origen africano. Los que más, los ghaneses aunque seguidos de cerca por los senegaleses. En su academia puedes encontrar 16 nacionalidades africanas distintas, 13 de ellas llegadas gracias a Cotonou

La nueva ley Bosman del deporte que iguala a los futbolistas y acerca a Europa a las perlas africanas. Interesante para “pescar” cantera y de donde veremos venir grandes cracks de la década.