Escrito por: Fito Díaz
sábado, 04.05.2013
Un fantástico Uge, un espectacular Fox y el gran Félix brillaron especialmente en la despedida de los verdinegros.
Nos queda un envite. Nos queda una visita. Un último viaje a Madrid que podría maquillar y dejar más guapas las cifras de los nuestros en la clasificación. Pero francamente poco importa porque los aficionados al basket de nuestra ciudad celebraron ya anoche su particular fiesta de fin de curso.
Empezando por el final, lo más bonito y emotivo de la tarde no estuvo sólo en la cancha. Lo compartió el escenario albaceteño con la grada. En perfecta comunión equipo y afición se dedicaron al final del choque una mutua, cálida, cariñosa y merecida ovación en la que se emplazan tácitamente para el año que viene, prometiéndose estar juntos en unos meses estrenando el segundo proyecto del club albaceteño.
En este momento la afición ya puede hacer balance. Un dato es inamovible: la permanencia del equipo conseguida brillantemente y a falta de muchos partidos para el final de la competición. Pero también quedan las sensaciones: en este capítulo mención especial para la espectacular primera vuelta con la que Gálvez y sus chicos hicieron soñar con grandes cosas. Tiempo habrá para volver a hacerlo.
Pero como hubo un partido de baloncesto, vamos a contar que ya sin la presión de un resultado que obtener, los de Gálvez jugaron un gran basket desde el principio cobrando una renta importante que, con la excepción del último cuarto nos permitió gozar de una cierta placidez. La reacción murciana de cuarto periodo llegó algo tarde y con los deberes albaceteños bien hechos y la victoria atada.
El primer periodo acabó con un 26-16 que establecía la diferencia que iba a ser casi constante durante todo el partido. Uge fantástico anotando, atento palmeando lo poco que Félix se deja fuera y este otro bombardeando de tres hasta tres veces en estos 10 minutos.
Otro que tal bailó fue el pibe. Quiero a este tío en mi equipo hasta que cumpla 50 años. Contrato vitalicio ya para Fox que ayer perforó el aro desde más allá del 6’75 hasta 5 veces. Es un gigante en carisma el pequeño base argentino que la sube, que asiste, que corta buscando la posición para el tiro, recibe, monta y perfora. De sombrerazo.
Mientras tanto Uge seguía a lo suyo, metiéndolas y sacando la personal con la que completaba jugadas de tres. Capturó rebotes y, (cosa que siempre hace) ayudó a todo el equipo. Completó un 23 de valoración en el que fue el mejor partido de su temporada. Hay que recordar que la comenzó lesionado y fuera, por lo tanto, del equipo, y la termina en exhibición de forma y como un hombre importante.
De Bonete me remito a lo escrito sobre el argentino. Una fuente de carisma y en este caso además de la tierra. Son dos piezas sobre las que edificar con garantías las bases del Albacete Basket del año que viene. Su calidad no va a la zaga de su grandísima personalidad en la pista. Y a destacar el gran esfuerzo que le ha supuesto hacer el trabajo del jugador interior que ante las bajas del plantel ha tenido que asumir Raez y que ha completado con altísima nota. Bravo Miguel.
De Félix no hace falta añadir nada cuando son los compañeros de otros medios y otras ciudades quienes le han llamado «Uno de los mejores jugadores de la categoría». Esperamos que Albacete Basket pueda atarle por mucho tiempo.
Y Alex (recuperando su mejor nivel en los últimos partidos)… Y Sasha peleando como una pantera durante meses por volver… Y Javi Molina el cadete de oro al que es una delicia ver jugar en junior y ayer casi se apunta un precioso triple… Y a Manolo Esparcia. Ojalá siga ayudando como él sabe. Ejemplo de humildad y trabajo. Son tantos que hoy me perdonarán no les pueda nombrar con la extensión que quisiera porque tengo que acabar.
El partido en la segunda parte se vio marcado por el intento de los murcianos de volver al choque (que, en justicia: sólo nos llegó a inquietar con un 69-64 en el cuarto periodo) y la negativa reiterada de los de Gálvez en forma de triples y en general buenos ataques. En esos momentos el equipo tiro de casta y calidad y dio al traste con cualquier opción de los universitarios.
Estaremos en Alcobendas para contar lo que ocurra. Pero mientras tanto: gracias. A jugadores y también al cuerpo técnico. Por haber hecho que en esta casi despedida tenga que decir que este cronista ya es parte de una preciosa familia albaceteña que ama la canasta. Por el bonito partido ante UCAM y por un gran año de Basket.