Escrito por: Rubén Oliva
miércoles, 07.08.2013
A falta de más atractivos, en las tardes de agosto en Albacete son más de mil los albaceteños que tienen como primera opción bajar hasta la Ciudad Deportiva para ver las evoluciones de su equipo. Esa es una de las conclusiones positivas que se extraen de los partidos contra Murcia y esta tarde Ontinyent, donde en ninguno ha brillado el buen fútbol pero donde la grada ha demostrado que pese a las turbulencias institucionales, ellos no van a renunciar a sus «funciones» de apoyo al equipo blanco.
Esta tarde, ante un rival de la misma categoría, el Alba ha jugado de inicio con un equipo que se prevé no cambie mucho de aquí a la primera jornada de liga: Alberto en la puerta; los experimentados Noguerol y Rojas como centrales, Carlos de lateral derecho y el reconvertido Pol en el izquierdo; Mario Ortíz y Diego Benito en el doble pivote; Jorge Díaz y Raúl Ruíz de extremos; y Samu por detrás de César Díaz.
Sin apenas historia transcurrió una primera parte carente de ocasiones, y donde en los locales destacaron las arrancadas de Jorge Díaz y quizá la parte del campo que más ilusiona en este nuevo Albacete: su centro del campo. Diego Benito y Mario Ortíz son dos jugones que han dado síntomas de entendimiento mutuo y que con ritmo de competición pueden ofrecer espectáculo a un Belmonte que apenas recuerda lo que es eso. Prometen.
Once contra once, el partido no tenía un dominador claro pero la roja directa de R. Muñoz en el 36, obligaba a los de Sampedro a tomar más posesión de balón. Por ello en la segunda parte el Alba sí tuvo varias claras. Entró José Carlos al lateral izquierdo, moviendo a Pol al puesto de central y dejando a Noguerol en el banco. En los visitantes comenzó entonces a tomar protagonismo la figura de su guardameta Flor, que sacó varios disparos claros, y que aun tuvo que emplearse más a fondo con la entrada de Calle y Núñez en el 62 (por Benito y Carlos). Con los capitanes sobre el campo, el equipo atravesó sus mejores minutos y parecía cuestión de tiempo que llegara el gol. Pero entonces el colegiado López López equilibró las fuerzas y dejó al Alba con diez por expulsión de Pol en el minuto 73.
A partir de ahí, el partido entró en un letargo donde apenas hubo jugadas de mérito y donde el atardecer de Albacete atraía más las miradas de un público que al menos tuvo tiempo de recriminar a Cheick y al árbitro la anterior acción. Aun se quedaría con nueve el Alba por doble amarilla de Raúl Ruíz a 5 para el final, pero la más clara la tuvo Jorge Díaz casi con el tiempo cumplido, aunque la pólvora estaba mojada y el 0-0, que evidencia que Sampedro necesita un «hombre-gol» como el comer, sería el resultado definitivo.
El domingo, nuevo amistoso veraniego contra el Cartagena en Pinatar. Los amistosos de pretemporada por nuestra ciudad llegan a su punto y final, y salvo sorpresa, estos más de mil albaceteños que han visto los comienzos del proyecto Sampedro 2.0, se volverán a citar el 1 de septiembre en el Carlos Belmonte contra el Granada B. Ahí ya lo de «partido típico de pretemporada» no valdrá como argumento.