La bonita historia de un ex del Alba; así le va la vida a Jordi Ferrón

Escrito por: 5 más el descuento

miércoles, 01.10.2014

Subcampeón olímpico en Sidney 2000, de la cantera del Barça, ex jugador del Rayo Vallecano, Zaragoza, Badalona y del Alba entre los años 2004 y 2008. Y ahora defendiendo la camiseta del Cabrera de Mar, club de la tercera división catalana a sus 36 años de edad. Jordi Ferrón es un hombre de fútbol que tras 14 años como jugador profesional, ha decidido bajarse «a la calle» para volver a sentir lo que es fútbol de la gente de a pie.

Y en una entrevista en el diario Público, quería explicar esta nueva etapa de su vida. Sus más destacadas declaraciones son:

En la Masía te lo daban todo hecho. No te tenías que preocupar de nada. Podías ir con las manos en los bolsillos al vestuario. Sin embargo, ahora mi mujer y mi hija me tienen que ayudar a preparar la bolsa. Siempre se me olvida algo. En el vestuario no tenemos ni armario. Tienes que llevarte hasta el jabón. Ahora, ya no juego por dinero, porque no lo hay y no nos importa que no lo haya. No lo necesitamos para divertirnos. Nuestra prima por ganar también es importante: la satisfacción

De convivir con ídolos he pasado a hacerlo con personas. Aquí hay empleados de banca, jardineros, un panadero, un fisioterapeuta, hasta funcionarios… Gente que pone en peligro tener una lesión que le obligue a coger la baja en el trabajo. Pero esa es la alegría de competir en una cancha, la que te demuestra que se puede ser feliz jugando al fútbol sin ganar dinero, la que te anima a hacer sacrificios como, por ejemplo, la de empezar los entrenamientos a las nueve de la noche, llegar a casa y tirarte una hora quitando el caucho que desprende la hierba artificial y que se cuela en las botas o la de llegar y meter tú mismo la ropa en la lavadora. Es algo que desde los 10 años, cuando entré en el Barça, no había hecho nunca. Y, sin embargo, ahora hago todos los días.

Tengo una medalla olímpica en casa de mis padres. Pillé una época buena en la que se ganaba un dinero que no se gana ahora. No puedo engañar a nadie. Tengo una estabilidad que, si hubiese trabajado en el negocio de mi padre, de impresor de industrias gráficas, como mi hermano, sé que no tendría. Cogí esta oportunidad del Cabrera porque quería seguir jugando al fútbol, no quería dejar la cancha. Supongo que eso no tiene precio. Si antes trabajaba la ambición, ¿por qué no trabajar ahora la felicidad? Me lo merezco.

La entrevista íntegra en http://www.publico.es/deportes/545531/el-subcampeon-olimpico-que-ahora-se-lava-la-ropa