Luis Enrique, nuevo seleccionador (Opinión)

Escrito por: Bienvenido Picazo

miércoles, 11.07.2018

Tras el fracaso estrepitoso y previsible de la Selección española en el Mundial de Rusia, llega el momento de nombrar un nuevo seleccionador

El presidente de la Real Federación Española de Fútbol, creo yo, se lució con la decisión de darle matarile a Julen Lopetegui. En absoluto creo que el resultado deportivo haya estado ligado al cambio de entrenador. Lo que venía anunciando la Selección en las semanas previas, se constató cruelmente, durante los partidos oficiales.

Además, mandó un mensaje revelador y novedoso: los actos tienen consecuencias. Por fin alguien en España toma decisiones. Acertada o no, pero se ha tomado una decisión. Y yo creo que muy atinada.

Con el nombramiento de Luis Enrique vuelven las casposas y aburridas polémicas entre madridistas y culés. Los que no somos ni de unos ni de otros, estamos más que hartos de estos pellizquitos de monja y estamos más que hartos de constatar que tanto unos como otros, son caras de la misma moneda. ¿Cuándo los que formamos la tercera vía vamos a salir del armario? ¿Cómo es posible que blancos y azulgranas monopolicen hasta el vómito todo, hasta la selección nacional?. Para más inri Luis Enrique jugó en ambas superportencias, o sea que los que sospechamos de todo somos los demás. Y somos mayoría, sumisa, pero mayoría.

El nombramiento no me parece un acierto, pero no por lo arriba expuesto, sino por cuestiones puramente técnicas. Yo abogaba más por Paco Jémez, cuya forma de ver el fútbol me place, puesto que mezcla con tino gusto por la posesión y ambición. Además el bueno de Jémez, se ha jugado el bigote -con mucha dignidad-, en escuadras sin mucho pedigrí. Nunca ha tenido a sus órdenes plantillas como las que siempre han dispuesto las grandísimas vedetes de los banquillos, el propio Luis Enrique o Guardiola o el inefable Mourinho. Y tantos otros, que sólo manejan grupos de élite.

El asturiano puede y debe aportar aires nuevos, aunque sus innovaciones tácticas, todavía las estamos esperando.

Compararlo con Luis Aragonés, además de impertinente, es cruel, pero sería suficiente con que, aprovechando el ejemplo de Luis Rubiales, tuviese el carácter suficiente para no dejarse llevar por la pseudo prensa deportiva, que tiene la mala costumbre de encumbrar a cualquiera que vista de blanco o azulgrana; los demás, ya se sabe: no existimos. Así nos va.