Que la racha no cese con el Rayo (Opinión)

Escrito por: Bienvenido Picazo

viernes, 21.12.2018

Con la boca llena de polvorones, el pavo mirando temeroso en derredor, los langostinos prestos en el congelador, ellas con sus trapitos nuevos, nosotros con nuestros trapitos de siempre y de repente: el Rayo, pero no el Rayo de toda la vida no, sino el de Majadahonda. En Madrid, por lo visto, hay muchos rayos.

Estos partidos me gustan lo justo. Ya todos damos por bueno todo lo hecho hasta ahora, que ha sido mucho y muy bueno, pero los fastos nos pueden distraer.

El Rayo Majadahonda ocupa un puesto engañoso en la tabla, hace un fútbol que merecería tenerlo cuatro o cinco puestos más arriba. Teniendo en cuenta que es un recién llegado, no conviene perderle la cara, es un cuadro que juega sin complejos y da la sensación de que tienen asumido que bajarán, lo que les hace jugar muy relajados. No es fácil hincarles el diente.

Naturalmente esto que digo es algo que cualquier profesional sabe, pero no por ello conviene orillarlo. En suma, que es un equipo taimado y peligroso.

Los técnicos del Alba están demostrando estar ojo avizor y nada les debe pillar por sorpresa. Desde hace seis o siete fechas, los blancos están demostrando templanza y le han cogido el pulso a las alturas sin perder el oremus. Jugar bien le da al equipo mucha tranquilidad, la confianza del césped salta a la grada y el aficionado medio lo está viviendo sin pasiones sobrevenidas. Cuando algo se tuerce (y hemos tenido ocasión de pasear por el alambre en demasiadas ocasiones), abajo y arriba parece que todos presentimos que nada está perdido. Ahí radica la fuerza de los nuestros, en la óptima lectura de los partidos.

Eso obedece a la preparación concienzuda de los movimientos, por supuesto los tácticos, pero sobre todo los que atañen a biorritmos, estados de ánimo y psicológicos. Me cuesta recordar acciones donde en la grada se haya pasado vergüenza ajena por el comportamiento de alguno de los nuestros.

Cuando alguno petó un cable -pienso en Arroyo el día de Osasuna-, todos sin excepción hubiésemos actuado como él en aquel momento preciso. No lo justifico, pero han sido muchos partidos sufriendo a flautistas indocumentados y la gota rebasó el borde.

Este aislado hecho es la excepción en las maneras de un grupo que mantiene una altísima concentración desde que se inició el torneo.

Las grandes prestaciones deportivas, suelen venir acompañadas de un sosiego, que es dificilísimo conseguir entre la vorágine de victorias, juventud, entrevistas, fama y demás demonios que siempre aparecen en los momentos dulces, nunca cuando pintan bastos.

Como diría el poeta, al éxito y al fracaso hay que tratarlos de igual manera. Casi con altivez y desprecio. Son dos grandes impostores. Y siempre efímeros.

Felizmente tenemos a don Luis Miguel (creo que ya le podemos añadir el don ¿no?), para conseguir la calma del grupo y que éste dé lo mejor de sí. En absoluto obedece a ninguna casualidad, buena suerte o racha, el hecho de estar instalados durante tantas jornadas en puestos cimeros.

Antes de la explosión de excesos que siempre trae consigo la Navidad con sus pantagruélicas reuniones, con cuñados y todo -y cuñadas-, nos queda un engañoso último examen y, aunque hemos estudiado duro todo este cuatrimestre, convendría llevar alguna chuleta no vaya a ser que.