Córdoba y el pesimismo reconducido (Opinión)

Escrito por: Bienvenido Picazo

lunes, 04.02.2019

Creo que estábamos entre Valdepeñas y Santa Cruz de Mudela cuando empecé a pensar si no me estaría pasando con ustedes –si es que hay algún masoquista que lea estas nimiedades-, cuando semana a semana saco a pasear mi pesimismo.

No seas pesado,me decía en el soliloquio del que no hice partícipe a la santa que venía conmigo. No la hice partícipe, porque roncaba en silencio y, claro, no era cuestión de despertarla con presuntas disquisiciones pseudofilosóficas. El caso es que gran parte del viaje lo pasé dándole al magín sobre el asunto y como quien no quiere la cosa,en un visto y no visto, se nos apareció de repente la bella Córdoba.

Apenas se puso el balón a rodar (sigo sin acostumbrarme al azul, aunque a este paso, va a resultar una indumentaria mítica), cuando mis temores se dieron de bruces con la cruda fatalidad, mas a pesar del contratiempo, vi al Alba recuperar pasadas pulsiones. Solidez, yo veía nuestro juego sólido, cierto que no achuchábamos, pero nos apoderamos del juego y los locales estaban de todo menos cómodos. A fuer de ser justos, debimos habernos ido a los vestuarios por lo menos empatados.

La segunda parte, ya fue otra historia. Es verdad que el Córdoba CF, no parece que vaya a revivir la brillante remontada que hizo el año pasado, que precisamente empezó contra nosotros. Este recuerdo me tuvo en un ¡ay!, durante la primera parte, mira que si se repite la historia, pero no, la historia que se puede repetir es otra más alejada en el tiempo.

Se quedó una noche fresquita, pero tras el trío de goles válidos –hubo algunos otros que no subieron al marcador-, y gracias a los consejos de un resignado cordobesista, pudimos terminar la velada por la judería, dando rienda suelta a nuestra alegría. Iba a decir contenida, pero no, nos soltamos el pelo y sacudimos los nervios acumulados durante dos largas semanas. El Albacete ha vuelto, en realidad nunca se fue, pero algunos impacientes derrotistas, empezábamos a lamer unas heridas que no eran tales. El espíritu del aficionado albacetista, a menudo es muy confuso.

Lo de Córdoba ya es pasado, ahora queda afrontar el mes de febrero que puede certificar matemáticamente la salvación y ponernos definitivamente a explorar otras metas. Como es tradicional en la categoría, la cosa está que arde, estamos en un pañuelo. Eso sí, reconfortan los gestos y las palabras de los buenos aficionados blanquiverdes, que se hacían lenguas hablando de la buena pinta que tiene nuestro Alba. Ya lo sabemos, pero entre que hasta el rabo todo es toro y que las rachas igual que vienen van, brindemos por la victoria, pero pensemos ya en lo que se nos avecina.

Sin duda el aplomo de don Luis Miguel y todo el cuerpo técnico están obrando el milagro de la continuidad sin aspavientos,dominando el tempo de los partidos y controlando con sus cautas declaraciones el estrés de la afición, evitando contagiar a los jugadores.

Moraleja, tres puntos menos para la salvación.

Durante el viaje de vuelta los malos augurios estaban bastante más calmados, aunque seguí echando cuentas en silencio, digo seguí porque Morfeo venía con nosotros y alguna se echó en sus brazos casi hasta La Roda.