«Vergüenza» (Opinión)

Escrito por: Hugo Piña

jueves, 17.02.2022

A dos puntos del líder y jugando al fútbol como hacía tiempo que no veíamos en el Carlos Belmonte. Con todo, observamos partido tras partido una serie de críticas que en caso de no ganar aumentan de tamaño. Este nuestro Albacete es un equipo que ostenta enormes cualidades pero también defectos, jugamos con eso.

Y es precisamente contra esos defectos con los que algunos buenos aficionados (no lo pongo en duda) dicen tener «vergüenza» y otros calificativos de su equipo que prefiero no representar aquí. Cierto es que el Alba ahora mismo no está en su momento más óptimo, ni tampoco parece tener claras algunas derivaciones balompédicas visto el partido ante el Sabadell.

Sin embargo, todos hemos visto las magnificencias de este Albacete. De este equipo capitaneado por un entrenador que por fin llegó a La Mancha con hambre de triunfo y sobrado de carisma buscando un premio que quizá a algún sector del albacetismo le sepa a poco: estar en el fútbol profesional.

No entiendo las críticas desmedidas a un pinchazo ni tampoco los silbidos que partido tras partido escuchamos en las gradas del Belmonte. El aficionado paga y es libre de decir o hacer, eso queda registrado en la primera cláusula de acceso al coliseo. Sin embargo, todavía no llego a comprender por qué se le pita al equipo o se utilizan ciertos calificativos tras empatar en el día de ayer después de una desapacible noche.

Reitero una vez más que el equipo ahora mismo no está en su momento más óptimo, si bien esto es fútbol, es deporte y es humano. Se hace camino al andar. El Albacete sumó otro puntito que a todos nos supo a poco, pero que quién sabe si en mayo nos sabrá a gloria. Cosas del fútbol. En definitiva, lo que considero bajo mi criterio es que no es de recibo es ver, leer y escuchar tantas situaciones de cuestión al estilo, al equipo y al entrenador del Albacete en este preciso momento. Ahora es cuando.

Ahora es cuando hay que construir, remar e ir todos a una con nuestro humilde Alba. El horizonte queda lejos, pero más lejos quedará si cada uno de nosotros evitamos sumar en colectivo.