Dulces de Semana Santa (Opinión)

Escrito por: Bienvenido Picazo

lunes, 11.04.2022

Gracias a la generosidad del At. Sanluqueño CF, el Alba ha podido recuperar sus constantes vitales. La goleada no admite ninguna discusión, más allá de dilucidar si fueron los nuestros los que dejaron en la indigencia a nuestros ilustres visitantes de Barrameda o fueron ellos, los que con su timidez, ayudaron a los blancos en su victoria sin paliativos.

Creo que debemos incidir en el hecho de que el Alba jugó ayer de dulce, los goles tempraneros dibujaron un panorama de ensueño y, ahí, los nuestros son duchos en manejar los partidos. Con la caña más certera, ya estaríamos en Segunda, pero lo cierto es que nos estamos batiendo el cobre, aguantando la presión y dejando claro, que tenemos cuajo de sobra para mantener el rumbo. Independientemente del rival, jugando así, es sumamente difícil ganar al Alba.

Cuatro goles, cuatro golazos y ninguno a balón parado, dejan bien a las claras la predisposición estratégica y la buena técnica de la que los nuestros suelen hacer gala. Ayer, si hubiésemos tirado desde el Altozano, también la hubiésemos enchufado; qué placer ver a los nuestros tocando, sobando, percutiendo y haciendo daño.En días así, cuesta destacar a alguien, porque estaban todos con la fijación de darse un homenaje.

Rubén de la Barrera, dio otra lección de estrategia y mando, sobre todo de esto último, poniendo en liza a los que mejor están, dejando en el banquillo a los que deben volver a demostrar su valía. Tenemos un buen equipo, pero la categoría está llena de ellos, tan es así, que, solamente a falta de siete partidos se ha definido la terna que ocupará el podio, falta, eso sí, el orden final.

Quedan siete jornadas y hemos llegado en inmejorable disposición para afrontarlas. Estamos primeros, sin margen, pero primeros y cuando jugamos bien, no hay quien nos tosa. Es un clamor en la categoría, que para ganar al Queso Mecánico, hay que jugar muy bien, jugando “sólo” bien, no basta.

Ahora viene la parte más dura, soportar la presión de jugar antes o jugar después, jugar contra quien se juega mucho o contra quien no se juega nada –ojito a los partidos con los desahuciados-, las tarjetas, las lesiones y los nervios. Desde la grada y, no digamos desde la televisión, no parece atisbarse gran desasosiego, antes al contrario, por momentos veo a los del Belmonte, como si estuviesen haciendo ruedas de calentamiento.

Ojalá tengamos más momentos de estos y Rubén de la Barrera, pueda echar(nos) en cara, la impaciencia que hemos mostrado a lo largo del invierno. Aunque más que impaciencia, creo que era la oportunidad o no, de utilizar un fútbol tan técnico y gentil, en una categoría tan aguerrida. Hasta la fecha, el gallego, va teniendo razón, porque con algunos de los jugadores que se visten con nuestro murciélago, se puede jugar perfectamente al tiqui-taca.

Cuando están de dulce seis o siete en el mismo partido, el Alba vuela.