Incapaces (0-1)

Escrito por: Hugo Piña

domingo, 15.05.2022

Así es difícil. Durísima derrota -otra más- del Albacete Balompié en el 90′. El fútbol tiene estas cosas. La enésima decepción deja cojo a los de Rubén de la Barrera, que merecieron más pero a los que la justicia del balón quiso dramatizar un final de temporada auténticamente doloroso. El ascenso directo ahora sí es imposible.

Había que constatar el estado físico y emocional del Albacete Balompié tras los últimos acontecimientos que pese a todos los contratiempos daban vida. Con todo, tras una semana llena de críticas, el equipo de De la Barrera tenía la opción de situarse a un punto del líder con seis todavía por delante. Para ello había que ganar a un Nástic de Tarragona que también se jugaba la vida, sus opciones de entrar en play off, algo que los manchegos ya tienen certificado desde hace semanas.

El duelo comenzó como tal, con un Albacete flojo y con algún que otro pito hacia el mismo equipo que siete días antes en Andorra decepcionó. Y con la mente puesta en el doloroso partido anterior y los consecuentes cambios en la formación intentó el Albacete hacer su partido. Desde la posesión y desde el control, el equipo local intentaba formar acciones de peligro a un Nástic que sabía a la perfección el guión de partido.

No encontraban los blancos conectar con el centro del campo con los Kike Márquez, Manu Fuster ni Fran Álvarez. Tampoco Ruben Martínez optaba a demasiadas acciones de peligro vertical y Emi Gómez se mostraba errático hasta el punto de recibir innumerables silbidos del respetable local.

La realidad era evidente y un Nástic bien pertrechado en defensa conseguía amilanar en ataque a los blancos de Rubén de la Barrera. Se antojaban cambios al descanso en un partido en el que los pitos al equipo, al entrenador y a la enorme pasividad eran reclamo de un primer acto en el que los albacetistas no daban síntoma de jugarse mucho. Y ese quizá era el error de base de una primera parte en la que el Albacete tardó 34′ minutos en chutar a portería tras disparo de Rubén Martínez desde la frontal.

Y los cambios llegaron en la segunda parte con un enchufado Albacete. Dani González entró en el verde y suyas fueron las primeras apariciones -de verdad- sobre Manu García. Incluso un balón al palo de Manu Fuster revitalizaba aun más a una afición que se olvidaba de los silbidos y propugnaba el aliento a los suyos. Sin embargo el gol no llegaba y la realidad es que la victoria era necesaria para los albacetistas.

Pero más allá del énfasis de los primeros compases poco o nada se supo del Alba en el devenir de una segunda parte donde no llegaba el gol y quien lo hacía eran los silbidos, una vez más. No estaba contenta la afición local con la situación de los suyos y mostraba un enorme descontento que por momentos podía pasar a desconcierto. Poco comprensible la actitud deportiva sobre el campo y preocupante la de la afición en la grada.

Y al final lo que llegó fue el rival que hundió por completo las expectativas manchegas. Durísimo varapalo del