Rubén de la Barrera, ‘Al César lo que es del César’ (Opinión)

Escrito por: Carlos Garrido Marqueño

viernes, 17.06.2022

El 19 de mayo de 2021, el Albacete Balompié consumaba un terrible descenso a la categoría de bronce que, verdaderamente, se había ganado a pulso sobre el terreno de juego. Sin embargo, dicho episodio fue especialmente traumático por todo lo que se venía encima.

La Segunda División B pasaba a formar parte del pasado, dando la bienvenida a una nueva Primera RFEF llena de incertidumbres y, a priori, más compleja dado el nivel deportivo de sus participantes. Además, gran parte de los jugadores abandonaban el barco, obligando a la nueva dirección deportiva a armar un proyecto prácticamente nuevo, con todo lo que ello conlleva.

El encargado de liderar dicho proyecto iba ser Rubén de la Barrera, un entrenador joven, ambicioso, con experiencia y fiel a sus ideas. No obstante, llegaba al Carlos Belmonte, un lugar donde apenas dos años antes se soñó con el ascenso a Primera División. Por tanto, todo lo que no fuese imprimir nuevamente el escudo del Alba en el fútbol profesional al término del curso, sería tachado poco más que de fracaso. De la Barrera aceptó el reto.

Han sido meses donde el devenir de la competición ha deparado momentos de todo tipo. El cuadro albacetista ha mostrado diferentes facetas, alternando momentos de juego sublime con otros que distaban mucho de la idea que quería plasmar el míster aunada a la calidad de los futbolistas. Dio el ‘do de pecho’ en ciertos momentos clave, mientras que en otros no consiguió ni asemejarse a su faceta más reconocible. Pero así es el fútbol, y más en categorías de este tipo. Este deporte si algo tiene es que no es para nada lineal, y es ahí donde residen su mística y magia.

Lo importante es que al final del camino la jugada salió bien. El Albacete Balompié, la ciudad y su afición regresan a donde, mínimo, merecen estar. Gran culpa de ello la tiene un Rubén de la Barrera que ha decidido no iniciar un nuevo capítulo de su andadura manchega.

Se va, bajo el lamento de unos y la alegría de otros. Sus motivos tendrá y, obviamente, son totalmente respetables. Vive por y para el fútbol, por lo que conoce la pluralidad y diversidad de opiniones que envuelve todo aquello que rodea a este juego, y que a la vez le hace ser tan grande. Pero, independientemente de las creencias, lo que nadie puede negar es que De la Barrera ya ha ligado su nombre a la historia del Albacete. “Al César lo que es del César”.