CRÓNICA | Alberto Quiles en el 90’ le da la victoria al Albacete (1-0)

Escrito por: Hugo Piña

sábado, 25.11.2023

Victoria de los que dan ‘títulos’ a final de temporada. Alberto Quiles en el 90’ le dio la victoria al Albacete Balompié sobre un desaliñado Zaragoza. Sangre, sudor y lágrimas le costó a los de Albés volver a ganar casi dos meses después, y tuvo que ser sobre la bocina.

Juan Antonio Ros e Higinio Marín resolvieron las dudas en el once titular de este sábado en un Albacete Balompié que afrontaba la visita del Zaragoza con la necesidad de ganar después de casi dos meses sin conocer la victoria. Con la baja de Momo Djetei en el eje, el gallego Albés perfiló un once inicial donde el cartagenero Ros debía dar consistencia a la versión defensiva de Glauder al tiempo que salida de balón. Datkovic por su parte se quedaría en el banquillo  esperando la alternativa en un Albacete que repetiría esquema respecto a Cartagena salvo la inclusión hoy de Higinio de ‘9’.

Con más orden y jerarquización comenzó el partido para el Albacete en el Belmonte ante un Zaragoza que corría detrás del balón. Manu Fuster pero sobre todo Dani Escriche comenzaban a generar opciones para los locales ante los maños, que desde la versión más pragmática intentaba sonsacar el error atrás de los blancos. Pero, al menos en sus inicios, Ros y Glauder se mostraban impenetrables en la retaguardia con un Bernabé que hacía de espectador.

Mejor el Albacete que su rival en líneas generales. Aunque la realidad de este equipo parece pasar día tras día por el mismo sino: la falta de gol. Y es que no fue hasta el 20’ de partido cuando, pese al claro dominio que tenían, llegase el primer acercamiento peligroso. Sería Dani Escriche tras una acción combinativa en banda que Fuster agitó con su varita para que el disparo rebotase en la rodilla de Gámez y a la remanguillé Dani Escriche cabeceara. Pero el sino no parecía cambia de realidad, y el clarísimo balón de gol se marcharía rozando el palo de Rebollo.

Tres cuartos de lo mismo para una nueva ocasión de Dani Escriche minutos después. Tras otra gran acción en combinación, el atacante albacetista dispararía fuera de la meta rival de manera más que incomprensible y preocupante para los locales.

Poco o nada del Zaragoza que se defendía y veía como su rival no la metía. Mollejo y Francés daban ligeros visos en campo contrario pero Berna apenas tenía trabajo. Rebollo sí lo tenía, pero Higinio tampoco se mostró fino. Mano a mano tras hacer lo más difícil y fallar lo más sencillo. Pie salvador del meta visitante y el Albacete que evidenciaba por vigésima octava ocasión su desatino ante el gol.

La primera parte concluiría con los locales insistiendo y los visitantes defendiéndose del empuje. Unos no podían y otros no parecían tener muy claro cómo proceder ante un Belmonte que esta película ya la había visto en otras sesiones.

SEGUNDA PARTE

El segundo acto comenzó como terminó el primero, el Albacete mostrándose más intenso y llegador que su rival. De hecho, Julio Alonso, quien había entrado al descanso, asistiría para que Agus Medina rozase el centro y Rebollo atajase in extremis sobre la línea.

De izquierda a derecha, los de Albés lo intentaban de todas las formas y colores. Pero no había manera. El gol no llegaba y los visitantes seguían sin asistir a un césped donde los albacetistas le ponían color y calor al frío manchego pero no lo importante: el gol.

Alberto Quiles saldría desde el banquillo buscando el ansiado y merecido premio ante un Belmonte que nada podía reprochar a los suyos, salvo el acierto.

Parecían condenados una vez más los de Albés en un Belmonte que sufría y sufría las ocasiones falladas. Pero Quiles llegó al Albacete para hacer lo que hizo y en el momento en que lo hace. El onubense adelantaría in extremis al Alba en el 90’ merced a una intentona del delantero y después de zafarse de Francés en última instancia. Sangre, sudor y lágrimas, como diría Albés, le costaba ganar -merecidamente- al Albacete sobre el Zaragoza. Casi dos meses después, los manchegos se reencuentran con el triunfo y de paso se distancian de la zona de descenso.