Se trata de ganar, lo demás es literatura (Opinión)

Escrito por: Bienvenido Picazo

sábado, 17.02.2024

El Alba es el equipo que peor optimiza su juego, sus ocasiones y su suerte, esto no es una novedad, pero sí debe ser suficiente para terminar de creer que sólo nos falta encontrar la pieza que se nos extravió antes de Navidad y que, con más empeño que destreza, seguimos sin dar con ella.

El Racing de Santander no es mejor que nosotros, pero sí tiene “eso” de lo que tristemente tanto echamos de menos en nuestro Alba, si quieren que les sea sincero, no sé lo que es, pero sí que, sin ese “eso”, no saldremos de esta. Veo a la mayoría de los equipos de Segunda pelear, ganar de aquellas maneras, esforzarse y, una vez sí y otras no, sacar sus partidos adelante. Por el contrario, veo a los de blanco hacer todo eso mucho mejor e irse a los vestuarios con cara de “¿qué me pasa doctor?”, porque la realidad es que nadie entiende que estemos tan abajo, haciendo un fútbol tan decente.

No sé si es buena cosa seguir dándole vueltas a la noria que nos tiene tan angustiados, pero el caso es que algo bueno tiene que suceder algún día; con rivales de la parte alta, el Alba suele desempeñarse con solvencias, y, a veces, hasta suena la flauta. El otro día, sin ir más lejos, casi conseguimos ganar en casa de uno de los favoritos; los cántabros están a un paso de meterse en la promoción, con lo que están muy por encima de nosotros en cuanto a números, así que, miren por dónde, a lo mejor es el día.

Las estadísticas hablan por sí solas y, nuestros balances son bastante mejorables, así que dejemos de lado eso que nos entristece tanto y fijémonos solamente en lo que nos iguala a los demás; sólo los detalles, quiero decir, solamente los despistes nos han bajado hasta el descenso. Si esto fuese el boxeo, estoy seguro de que “a los puntos”, estaríamos de media tabla hacia arriba, pero como esto va de meter la pelotica en la portería de allá lejos, tendremos que rezar porque los nuestros tiren con más puntería y aviesas intenciones. A menudo, llegamos tan dentro, que parece que nuestros jugadores tienen órdenes de meterse hasta la cocina con el balón controlado, un tirito de lejos de vez en cuando, a lo mejor nos sacaría de pobres.

No es que resulte fácil ver los toros desde la grada, pero sí que no parece que los nuestros gasten especial mala leche, no sé si es el temor de los árbitros, del VAR o que nos dan pena los rivales, pero podría ser que el “eso”, al que me refería más arriba, a lo mejor es una cosa tan sencilla como las ganas de sacar al rival del campo, pero con ganas de verdad de comérnoslos, hay que ser respetuosos, por supuesto y no pisotear el reglamento, pero no sé, creo que por momentos somos demasiado gentiles.

Quizá nos falte algún jugador que arengue y azuce a los compañeros con frases épicas y ardor guerrero. En todos los equipos siempre suele haber un “perro viejo” que se las sabe todas y lee perfectamente los partidos, quizá en el Alba, hay demasiados violinistas y adolecemos de un tipo que toque el tambor, solamente eso: aporrear el tambor, llamar a rebato y acogotar al rival.

Tirar líneas y jugar bien es lo que se necesita, pero tampoco estaría mal, tirar del Séptimo de caballería, cuando la niebla nos impide ver más allá de nuestras narices.