Escrito por: Rodrigo Quero
lunes, 28.10.2024
El Carlos Belmonte vivió ayer una tarde de fútbol vibrante, con un Albacete Balompié que desplegó su versión más ofensiva de la temporada. A pesar de que el equipo de Alberto González empezó el partido de forma negativa, encajando dos goles en apenas ocho minutos ante el Sporting de Gijón, supo reaccionar y dominó el encuentro para terminar empatando 3-3. Sin embargo, los manchegos merecieron más, especialmente por el juego que mostraron y las oportunidades que generaron a lo largo del choque.
Fue, sin duda, el partido más ofensivo del Albacete en lo que va de la temporada, con un total de 23 disparos a la portería defendida por Rubén Yáñez, quien fue el gran protagonista para los asturianos con siete paradas clave que evitaron la victoria local. La insistencia del conjunto blanco fue constante, logrando 11 tiros a puerta, aunque solo tres lograron superar al guardameta visitante.
El encuentro arrancó de manera accidentada para el Albacete, que se encontró con un 0-2 en contra tras dos llegadas eficaces del Sporting. Sin embargo, tras esos primeros minutos, el equipo de Alberto González reaccionó y se hizo dueño del partido. La presión alta, la intensidad en la recuperación y la fluidez en el ataque fueron las señas de identidad de un Albacete que se volcó sobre el área rival y estuvo a punto de completar la remontada.
Las oportunidades se sucedieron durante los 90 minutos. Alberto Quiles vio cómo le anulaban un gol por fuera de juego en una jugada muy ajustada, y Jon Morcillo tuvo en sus botas una clara ocasión dentro del área pequeña que no pudo concretar. Marcos Moreno también rozó el gol en el tiempo de descuento, pero Rubén Yáñez, una vez más, impidió el cuarto tanto de los manchegos.
Este despliegue ofensivo es una muestra del salto de calidad que ha dado el Albacete en su juego de ataque. Al comienzo de la temporada, el equipo tenía más dificultades para generar ocasiones, especialmente frente a rivales que se cerraban en bloque bajo, como ocurrió en el partido ante el Málaga. Sin embargo, ayer se vio a un Albacete que supo superar la adversidad y desplegar un fútbol dinámico, creativo y valiente, sobre todo en la segunda mitad, cuando se lanzó a buscar la remontada sin reservas.
A pesar de no lograr culminar la remontada, la actuación de ayer deja buenas sensaciones para el futuro. El equipo mostró carácter, actitud y, sobre todo, una mejora notable en su capacidad para crear ocasiones, algo que se había echado en falta en encuentros anteriores.