Escrito por: Carlos Gómez
domingo, 03.11.2024
Tres partidos ha disputado el Albacete en solo una semana y en los tres han tenido mucho que ver los árbitros en su resultado. El primero de ellos, ante el Sporting de Gijón el pasado domingo, el Albacete empató tres con los de Rubén Albés. El cuadro manchego se hubiera llevado la victoria si no fuera porque el VAR le anuló un gol totalmente legal a Alberto Quiles, que ayer volvió a marcar y casi se lo vuelven a anular. El VAR revisó la acción durante cinco largos minutos y decidió que lo más óptimo era inventarse las líneas del fuera de juego, así lo hizo. Agus Medina y Quiles tapaban la imagen y no se podía saber con exactitud si el delantero del Alba estaba en posición legal o no, era imposible. Lo más lógico hubiera sido respetar la decisión del juez de línea en tiempo real, es decir, dar el gol, ya que no lo anuló en ningún momento. No fue así y el VAR decidió cambiar una decisión sin argumento alguno, más que la imaginación de los árbitros presentes en el VAR.

El miércoles pasó la misma historia, pero en Copa y sin VAR, no hizo falta, ya se encargó el árbitro de campo y el juez de línea de dar show. El Albacete perdía en Barcelona y en una jugada tras un córner empató Ros, el línea lo anuló por un fuera de juego que, hasta hoy, no ha sido explicado. Dos defensas del CE Europa, vista la acción con tantos rebotes, se colocaron debajo de la portería. El portero salió a por uvas, pero en ningún momento se puso por delante de Ros -recordemos que si un futbolista se coloca por detrás del guardameta, aunque hayan defensas delante, es fuera de juego-. No hubo VAR ni para liarla ni para esclarecer la acción, por lo que el gol fue anulado.

Ayer el Albacete también vio como los árbitros le perjudicaron. Concretamente, Fuentes Molina no pitó dos penaltis, no expulsó a un jugador local por una entrada criminal sobre Juanma, y sacó dos amarillas de absoluta broma Agus Medina -en el minuto 5′- y a Lizoain por ‘perder tiempo’ -por supuesto sin previo aviso-. El penalti no pitado por mano de Juan Carlos Arana fue escandaloso.
