Raúl Lizoain sigue sin convencer y la afición del Albacete clama por el fichaje de otro portero en enero

Escrito por: 5 más el descuento

domingo, 17.11.2024

La mala versión defensiva colectiva del equipo ha penalizado sobremanera las virtudes de un Raúl Lizoain que parece estar en el ojo del huracán. El cancerbero canario del Albacete Balompié ve estos días como su figura está más en entredicho que nunca. No en vano, su equipo es el más goleado de España a estas alturas.

En el día de ayer, Lizoain volvió a evidenciar ciertos problemas en los ataques rivales. De hecho, el partido comenzó a perderse después de que el ex del Cartagena hiciese un claro penalti sobre el delantero rival. Ortuño no lo desaprovechó y relanzó las críticas sobre la ya criticada portería del Alba.

Un día más en la oficina de un Raúl que a buen seguro no lo está pasando precisamente bien. El canario llegó en verano junto a Cristian Rivero con el anhelo de zanjar por fin las dudas sempiternas en la portería manchega; pero nada más lejos de la realidad. Las dudas siguen cerniéndose sobre la portería y el dato de ser el equipo más goleado en el fútbol español ratifica Toché y Alberto erraron en verano.

Y como no se puede volver atrás en el tiempo, lo que se puede hacer es enmendar el clarísimo error. ¿Como? Reforzando al equipo -en enero- en aquellas líneas que lo necesiten. Claro está, la portería es una de ellas. El Alba podría estar buscando reforzar su portería aunque para ello, previamente, tendría que dejar salir a uno de los dos cancerberos con los que cuenta: Rivero (cedido por el Valencia) o Lizoain son los llamados a tomar el camino de vuelta en enero.

El fin de dicha decisión no es otro que el de reforzar de una vez por todas la portería, con un guardameta de nivel que zanje por fin un debate que como aludimos parece ser la canción de todos los años. Pero cuidado, porque la portería no es el único culpable de un engranaje que claramente está dañado; se necesitan también futbolistas que rodeen a un portero de garantías con el objetivo de que los rivales no se planten en área chica para fusilar al que lleva los guantes.