Escrito por: Rodrigo Quero
miércoles, 29.01.2025
Ayer se oficializó la salida de Juan Antonio Ros del Albacete Balompié tras alcanzar un acuerdo para la rescisión de su contrato. Todo indica que el central cartagenero continuará su carrera en China, cerrando así una etapa de dos años y medio marcada por la irregularidad y algunos errores que empañaron su rendimiento.
Ros llegó al Albacete en el verano de 2022, tras el ascenso a Segunda División, como una apuesta directa del técnico Rubén Albés, con quien ya había coincidido en el Lugo. Sin embargo, su inicio en el club manchego estuvo lejos de lo esperado. Llegó arrastrando problemas físicos que retrasaron su debut durante varios meses, y cuando finalmente estuvo disponible, su protagonismo fue mínimo. Boyomo, Djetei y Glauder acapararon los minutos en la zaga durante aquella histórica temporada en la que el Albacete alcanzó los playoffs. En sus contadas apariciones, Ros cumplió, incluso desempeñándose ocasionalmente como pivote.
La marcha de Boyomo al Valladolid al inicio de la temporada 2023/24 colocó a Ros como uno de los llamados a liderar la defensa. Sin embargo, su rendimiento no estuvo a la altura de las expectativas. Errores puntuales y fallos de concentración marcaron gran parte de su campaña, provocando críticas de la afición. A pesar de los rumores sobre una posible salida en el mercado invernal, Ros decidió quedarse y mostró un notable progreso en el tramo final de la temporada, especialmente tras la llegada de Alberto González al banquillo. Junto a Glauder, formó una pareja sólida que fue clave para la permanencia del equipo en Segunda División.
En la actual temporada, Ros comenzó como titular junto a Jon García, pero nuevamente sus primeros partidos estuvieron marcados por errores que costaron puntos al equipo, como el cometido ante el Málaga en la tercera jornada. Aunque en los últimos encuentros logró mejorar su nivel, su paso por el Albacete se resume en una constante irregularidad.
Ayer, Ros puso fin a su etapa en el Albacete, dejando atrás dos años y medio en los que, pese a las críticas, también vivió momentos positivos, especialmente en los momentos clave para la salvación del equipo. Su salida cierra un capítulo con sensaciones agridulces tanto para el jugador como para la afición.