Escrito por: 5 más el descuento
miércoles, 01.01.2025
Alberto González inicia el nuevo año con el objetivo parcialmente cumplido de la salvación. Lo que no sabe el preparador de Tolox es si el futuro más allá de junio le deparará su continuidad en el Albacete Balompié.
Este asunto será otro de los frentes a los que Toché y la propiedad tengan que abordar en las semanas y meses venideros. Alberto firmó en marzo de 2024 por lo que restaba de temporada y otra más, hasta el 30 de junio de 2025. Y a día 1 de enero, poco o nada se sabe del futuro del malagueño en el Alba para la próxima temporada.
Los números de Alberto son suficientes hasta la fecha y en el recuerdo queda todavía la permanencia conseguida el curso pasado. Ello, sumado a la buena relación con la parcela deportiva parecen dotar de continuidad y consenso en todas las aristas a la hora de confeccionar el equipo.
Sin embargo, este 1 de enero también es momento de hacer balance y conocer que Alberto González tendría que renovar su contrato con el Alba más allá del mes de junio si pretender cumplir las expectativas con las que llegó en marzo de 2024 a La Mancha.
Alberto González llegó la pasada temporada al Albacete Balompié tras el cese de Rubén Albés. Concretamente, el técnico de Tolox arribó al Carlos Belmonte el 27 de marzo a un equipo que se encontraba, por entonces, en descenso y bajo una dinámica negativa de juego y resultados. El reto no era sencillo para el preparador que abandonó al filial del Real Betis en Segunda Federación para coger las riendas del Albacete en decadencia.
A su llegada, el equipo empató frente al Huesca (1-1) y perdió en Cornellà ante el Espanyol (2-1). La dinámica hacía presagiar todo lo malo que ya -por desgracia- conoce muy bien el albacetismo en forma de dramatismo. Sin embargo, de aquello se pasaron a cinco victorias consecutivas entre las jornadas 35 y 39, ganando consecutivamente a Tenerife, Eldense, Eibar, Andorra y Leganés. La permanencia pasaba de sueño a realidad, certificándose tres jornadas antes tras empatar (2-2) en La Cerámica ante el Villarreal B.
Para el recuerdo estará siempre aquella llegada de Alberto al Albacete, al que cogió en descenso e incluso se puso a varios partidos de la permanencia tras perder en Cornellá y ganar el Alcorcón en Santander. Todo hacía presagiar lo peor… pero la vuelta a la tortilla de los de Alberto fue sideral. Con dos jornadas de antelación, el Alba volvió a empatar ante Mirandés (2-2) y Zaragoza (1-1), permitiéndose el lujo, incluso, de rendir un merecido homenaje a Manu Fuster en el último partido de la temporada.
La nueva temporada comenzó de forma inmejorable y presagiando que la dinámica del curso anterior podría invitar al optimismo: victorias en Granada (1-2) y ante el Elche (1-0). Seis puntos de seis posibles que, incluso, hacían soñar al más derrotista. Sin embargo, su llegada a Málaga, su tierra, devolvió al equipo a la realidad con el inicio de tres jornadas aviadas: derrota en La Rosaleda en el último minuto con un discutido penalti (2-1), derrota en casa ante el Eibar con un error grosero de Lizoain (0-1) y un partido para el olvido en Anduva ante el Mirandés (2-0).
Del ascenso directo a la zona media en unas semanas. Así de cruel es LaLiga Hypermotion. Y los resultados siguientes dictaminarían la locura que se ha convertido la categoría, cuando el Albacete volvía a retomar la senda del triunfo con una goleada en A Malata ante el Racing de Ferrol (1-4) pero otra vez ‘el sopapo’ vendría en la cara: derrota en el Belmonte ante el Deportivo de La Coruña (2-5). Montaña rusa de sensaciones para el Alba de un Alberto que comenzaba a encontrarse en entredicho tras los vaivenes de resultados.
Empates frente a Córdoba, Huesca y Sporting, una victoria ante el Burgos y una derrota en Almería situarían de nuevo al Alba en una zona media pero alejada del ilusionante comienzo. Y entre tanto llegaría el fiasco copero en Barcelona ante el Europa, cayendo (2-1) apeados por segundo año consecutivo a las primeras de cambio.
Al menos en el siguiente partido se pudo ver una de las mejores versiones del Albacete, en el campo del líder ante el Racing de Santander (1-1). Un gran empate que volvería a ilusionar al albacetismo al que después le vendría el Oviedo. Otro empate (2-2) que dejaría en tablas las aspiraciones pero que dejaba entrever que algo no funcionaba del todo bien. El Pepico Amat, con un millar de aficionados desplazados, confirmó la situación en una derrota (2-0) que marcó un antes y un después.
Seis jornadas restaban para finalizar la primera vuelta y llegar a la actualidad. Y la verdad, números en mano, el Albacete ha sumado 9 puntos de 18 en juego, justo la mitad. En total los manchegos han conseguido puntuar con 26 unidades tras la disputa de la mitad del calendario, números equilibrados, justos pero a todas luces insuficientes para cómo arrancó el curso y las palabras que todavía resuenan de Toché a su llegada a la dirección deportiva.
En resumen, Alberto ha conseguido 11 victorias (35%), 11 empates (35%) y 9 derrotas (29%) con el Albacete. Sus números hablan por sí solos pero será la afición manchega la que ofrezca sus primeras conclusiones a una temporada que, al menos de momento, no ofrece grandes problemas pero tampoco demasiadas ilusiones.