Escrito por: Rodrigo Quero
domingo, 02.02.2025
Los manchegos cayeron con estrépito ante el penúltimo clasificado en un encuentro donde apenas compitieron.
El Albacete protagonizó una de sus actuaciones más preocupantes de la temporada en el Heliodoro Rodríguez López. Sin identidad, sin reacción y sin apenas generar peligro, los de Alberto González fueron superados de principio a fin por un Tenerife que, pese a su crisis, encontró un respiro ante un rival irreconocible. Los goles de José León, Enric Gallego y Maikel Mesa rubricaron un 3-1 que dejó muy malas sensaciones en un Albacete superado en todas las facetas del juego.
El inicio ya dejó en evidencia las carencias de los visitantes. Sin fluidez con balón y desconectados en la presión, el Albacete concedió demasiado a un Tenerife que, desde el primer minuto, mostró mayor intensidad y ambición. En apenas tres minutos, Bodiger ya había probado dos veces desde fuera del área. El dominio local se tradujo en el 1-0 a los seis minutos: un córner de Luismi encontró la cabeza de José León, quien ejecutó un remate impecable para adelantar a los suyos.
El tanto no despertó al Albacete, que continuó siendo un espectador más ante la insistencia de los tinerfeños. Edgar Badía tuvo que intervenir para evitar un segundo tanto antes de los 20 minutos, en la única aproximación del Alba en el primer acto. El Tenerife, sin apenas oposición, rozó el 2-0 en varias ocasiones, especialmente en una doble oportunidad de Enric Gallego y Luismi antes del descanso.
Si el primer tiempo fue malo, el segundo comenzó con la misma dinámica. Otra vez en un saque de esquina, Enric Gallego aprovechó un error defensivo para firmar el 2-0 en el minuto 48. Un gol calcado al primero y que hundía aún más a un Albacete sin respuesta. La única luz se encendió en el 56’, cuando Morcillo recortó distancias tras un penalti cometido por José León sobre Kofane. Su primer intento fue detenido por Badía, pero el rechace cayó en sus botas y no falló en segunda instancia.
El partido parecía abrirse cuando Waldo vio la roja directa en el 61’, dejando al Tenerife con uno menos. Pero ni con superioridad numérica el Albacete logró imponer su fútbol. Sin ideas, sin velocidad y con un ritmo de juego bajo, los manchegos apenas generaron peligro ante un rival que, con oficio y pérdidas constantes de tiempo, congeló el partido a su favor. Solo un cabezazo de Riki al larguero en el 86’ inquietó a los locales.
Cuando el Albacete intentaba el último arreón, el Tenerife puso la sentencia. En el 95’, Maikel Mesa culminó una buena jugada para firmar el 3-1 definitivo y cerrar una noche negra para los de Alberto. Derrota durísima ante un rival hundido que revive gracias a la peor versión de un Albacete que, simplemente, no se presentó en el Heliodoro.