Escrito por: Rodrigo Quero
viernes, 28.03.2025
El Albacete Balompié por fin ha logrado enlazar dos victorias consecutivas, algo que se le resistía desde el mes de noviembre. Con su triunfo por 0-2 ante el Sporting de Gijón en El Molinón, sumado al 2-0 conseguido en casa frente al Málaga, el equipo de Alberto González rompe una tendencia que lo había condenado a la irregularidad durante gran parte de la temporada.
Hasta ahora, los manchegos solo habían conseguido encadenar dos victorias seguidas en dos ocasiones: al inicio del curso, cuando superaron al Granada como visitantes y al Elche en casa, y en noviembre, cuando vencieron primero al Tenerife en el Carlos Belmonte y posteriormente al Real Zaragoza en La Romareda. Desde entonces, la falta de continuidad en los resultados, especialmente lejos de su campo, había impedido que el equipo encontrara una dinámica positiva.
El gran problema del Albacete esta temporada ha sido su rendimiento como visitante. Mientras que en casa ha mostrado una versión mucho más fiable y atractiva, con un juego reconocible y solvente, fuera de su feudo los resultados no acompañaban. El equipo acostumbraba a ganar en el Belmonte, pero no lograba refrendarlo en sus desplazamientos, lo que lo mantenía en una situación inestable.
Sin embargo, la victoria en Gijón puede marcar un punto de inflexión. No solo supone la segunda consecutiva, sino que además corta esa racha de malos resultados fuera de casa y da un golpe sobre la mesa. Ahora, el equipo afronta con confianza su próximo reto: recibir al Mirandés, segundo clasificado de LaLiga Hypermotion, con la posibilidad de sumar tres victorias seguidas por primera vez en toda la temporada. Un desafío mayúsculo, pero también una gran oportunidad para consolidar su mejor momento del curso.