Escrito por: Rodrigo Quero
domingo, 04.05.2025
De la gloria al castigo. El Albacete regresó a Riazor con el recuerdo todavía fresco de aquel inolvidable “Riazorazo” de 2022, pero esta vez se llevó una de las derrotas más dolorosas del curso: 5-1 ante un Deportivo ya salvado, que se mostró más intenso, más vertical y, sobre todo, mucho más eficaz. Los de Alberto González, que llegaban con la permanencia matemática bajo el brazo, se diluyeron tras un primer tiempo igualado y acabaron arrollados en una segunda parte donde mostraron una imagen irreconocible, marcada también por varias decisiones arbitrales controvertidas que desquiciaron al equipo.
El partido arrancó con ritmo y alternativas. Lazo avisó con un disparo que rozó el palo y Mario Soriano respondió en la siguiente acción. El Dépor quiso la posesión desde el inicio y presionó bien tras pérdida, pero el Alba también se acercó con peligro: Pablo Sáenz obligó a Helton a una gran intervención desde fuera del área. El encuentro se equilibró y entonces llegaron los goles. Yeremay firmó un golazo con la zurda desde muy lejos para abrir el marcador en el 28’, pero el Alba reaccionó de inmediato: un centro de Javi Rueda terminó en gol en propia puerta de Jaime Sánchez apenas un minuto después.
La locura no se detuvo. En el 32’, Pacheco golpeó al rival en un intento de despeje y Fuentes Molina señaló penalti. Yeremay lo convirtió en el 2-1. Javi Martón empataba en el 36’, pero el tanto fue anulado por un discutido fuera de juego posicional de Lazo. Poco después, Helton evitó el tercero con un paradón a Morci.
La segunda parte fue un monólogo deportivista. Zakaria marcó el 3-1 nada más arrancar tras una acción mal defendida. El Alba trató de reaccionar con cambios ofensivos, pero no tuvo continuidad ni ocasiones claras. El Dépor sí: al palo primero y, en el 62’, nuevo tanto de Zakaria de cabeza, en una acción en la que el fuera de juego volvió a sembrar dudas por la imagen de las líneas. El mazazo final llegó en el 75’, cuando Barbero hizo el 5-1 ante una defensa totalmente desbordada. Yeremay rozó incluso el hat-trick.
El resultado es tan duro como exagerado para lo visto en ciertos tramos, pero la realidad es que el Alba ha sido superado. Lo peor, más allá de la goleada, es la sensación de fragilidad atrás y de impotencia general ante un arbitraje que ha dejado muchas sombras: un penalti inexistente, dos goles anulados al Alba y un cuarto tanto del Dépor con serias dudas por fuera de juego. Un día para olvidar en un escenario inolvidable.