Escrito por: 5 más el descuento
lunes, 07.07.2025
En los últimos años, la portería del Albacete Balompié se ha convertido en un auténtico rompecabezas. Sin un meta con contrato largo y rendimiento sólido, el club ha encadenado movimientos circulares: cesiones, fichajes temporales y salidas sin un relevo claro. Tomáš Vaclík, uno de los últimos bajo los tres palos, dejó el proyecto en junio de 2025 tras una actuación destacada, pero sin renunciar a la inconsistencia en sus continuidades.
Frente a esta falta de estabilidad, surgió en el radar del Alba el nombre de Guilherme Fernandes, guardameta portugués de 24 años del Betis Deportivo. El meta dejó excelente impresión en la Primera RFEF (35 partidos y diez porterías imbatidas) y su relación previa con el entrenador Alberto González lo convertía en un objetivo atractivo.
Sin embargo, esta alternativa está ya lejos de concretarse: Guilherme está a punto de fichar por el Real Valladolid. El guardameta ha renovado con el Betis hasta 2027 y firmará una cesión al conjunto vallisoletano con opción de compra cerca del millón, condicionada al ascenso de su nuevo equipo.
Este movimiento profundiza la problemática del Albacete: se queda sin una de sus principales opciones de recambio, presionado ahora a actuar con urgencia en el mercado. Con la salida de Guilherme —llegará al Valladolid y dejará al Alba sin alternativa— queda evidente que la estructura bajo palos necesita respuesta inmediata. El club debe encontrar un portero con garantías técnicas, pero también con trayectoria de solvencia y condición física. Los precedentes recientes de fichajes puntuales sin continuidad han demostrado ser paliativos temporales, no soluciones.
En resumen, el Albacete afronta un nuevo verano crítico: su portería sigue sin base clara, y la marcha de Guilherme, antes prometedor prospecto, deja un vacío que urge cubrir. La afición permanece a la expectativa: o llega un fichaje con garantías, o la portería seguirá siendo terreno inestable.