Escrito por: 5 más el descuento
jueves, 17.07.2025
La llegada de Jesús Vallejo al Albacete Balompié ha sido uno de los movimientos más sonados del verano en Segunda División. Más allá del impacto deportivo que representa la incorporación de un futbolista con pasado en el Real Madrid, la Premier League y la Bundesliga, su elección del dorsal 24 no ha pasado desapercibida. En un fútbol cada vez más consciente del peso simbólico de los gestos, el número que lucirá Vallejo en el Carlos Belmonte es algo más que una cifra.
Aunque Vallejo no ha hecho declaraciones extensas sobre su elección, el jugador ha querido marcar un punto de inflexión personal y emocional en esta nueva etapa en Albacete. Tras varios años sin continuidad en el Real Madrid, con cesiones en diferentes ligas europeas y una carrera que parecía estancarse, el defensa aragonés ha optado por dar un paso atrás en lo mediático para dar uno adelante en lo personal y profesional. Y en ese camino, el número que llevará a la espalda no es anecdótico.
La afición, que ha reaccionado muy positivamente al fichaje, ha reaccionado con entusiasmo y orgullo. Para muchos, la elección del 24 es vista como un gesto de compromiso, de sensibilidad y de conexión con valores humanos que trascienden el fútbol. En una época en la que los dorsales se eligen por superstición, marketing o capricho, Vallejo ha optado por algo más íntimo.
En definitiva, el dorsal 24 de Jesús Vallejo no será uno más en la plantilla del Albacete esta temporada. Será, en cierto modo, una declaración de principios. Una forma de decir que, más allá del pasado y del nombre, lo que importa ahora es el presente: un nuevo comienzo con sentido.