Escrito por: 5 más el descuento
lunes, 29.09.2025
El Albacete Balompié firmó en El Molinón una de las páginas más épicas de su historia reciente, levantando un 3-0 en contra a los 36 minutos para acabar conquistando un 3-4 inolvidable ante el Sporting de Gijón. Pero detrás de la proeza, además del carácter de los jugadores, estuvo la mano táctica de Alberto González, que supo leer el partido y aplicar modificaciones decisivas desde el banquillo.
El técnico malagueño movió ficha al descanso, retirando a Meléndez y dando entrada a Lazo, lo que aportó más control de balón y serenidad en la circulación. Con el 3-1 en el marcador y todo perdido, González redobló su apuesta ofensiva en el minuto 70: sacrificó a los laterales Fran Gámez y al canario Jefté Betancor para introducir a Dani Escriche y Jonathan Gómez, buscando una mayor verticalidad y presencia ofensiva en campo rival.
A los 80 minutos refrescó la defensa con la entrada de Lorenzo Aguado y Javi Villar, asegurando piernas frescas en el tramo decisivo de un encuentro que ya se jugaba a corazón abierto.
La clave, sin embargo, estuvo en el movimiento táctico de Jon Morcillo, a quien situó en la banda derecha a pierna natural. Desde esa posición, el atacante vasco encontró la profundidad que necesitaba: en el 88’ se zafó de su marcador y marcó un auténtico golazo para igualar el encuentro (3-3). Ya en el 99’, tras la revisión del VAR, anotó de penalti el 3-4 definitivo, culminando la machada.
Alberto González no solo agitó el partido desde el banquillo: lo transformó con inteligencia, convirtiendo un naufragio en un triunfo histórico.