Escrito por: 5 más el descuento
viernes, 19.09.2025
La portería del Albacete Balompié parece haber encontrado un punto de estabilidad en un inicio de temporada marcado por la incertidumbre y los malos resultados. Raúl Lizoain continuará como guardián del arco manchego después de que el técnico Alberto González confirmase en la rueda de prensa previa al duelo frente al Valladolid que “no tendría sentido ahora cambiar de portero”.
El contexto no es menor: tras cuatro jornadas en las que Diego Mariño defendió la meta albacetista y encajó 13 goles, el Albacete se convirtió en el equipo más castigado defensivamente de toda la categoría. Un dato que obligó a tomar decisiones y que abrió la puerta a Lizoain, titular la pasada jornada Zaragoza. Su estreno en la presente campaña no pudo ser más necesario: por primera vez, el Alba consiguió mantener la portería a cero, rescatando un empate que, aunque insuficiente a nivel clasificatorio, sí ofreció un rayo de esperanza.
La apuesta por el guardameta canario va más allá de lo numérico. Lizoain transmitió seguridad en sus intervenciones, orden en el área y una serenidad que el equipo necesitaba para frenar una dinámica destructiva. El entrenador lo sabe y, en un momento donde los pequeños detalles marcan la diferencia, ha decidido apostar por la continuidad en una posición tan sensible como decisiva.
La situación, no obstante, plantea un escenario incómodo para Diego Mariño, llamado a ser referente bajo palos tras su fichaje y que ahora deberá remar desde la suplencia para recuperar el sitio. La competencia queda abierta, pero por el momento la confianza es total en Lizoain, cuya titularidad se prolongará ante el Valladolid, un rival que llega al Belmonte exhibiendo la defensa más férrea de Segunda División.
El mensaje es claro: estabilidad en la portería para cimentar la reacción que el Albacete necesita con urgencia.