Escrito por: 5 más el descuento
lunes, 20.10.2025
Pocas incorporaciones han tenido un impacto tan inmediato como la de Carlos Neva en el Albacete Balompié. Llegado el último día del mercado de verano, el lateral andaluz ha necesitado muy poco tiempo para convertirse en un jugador indispensable en los esquemas de Alberto González, que ha encontrado en él el equilibrio perfecto entre seguridad defensiva y criterio ofensivo. Su asistencia en Castalia para el gol de Agus Medina, que dio el triunfo al Alba (0-1), es solo la confirmación del excelente momento que atraviesa.
Neva ha aterrizado en el conjunto manchego con la madurez y la experiencia propias de un futbolista que sabe lo que es competir al más alto nivel. Desde su debut, ha aportado consistencia al flanco izquierdo, una zona que había mostrado grietas en las primeras jornadas con Jonathan Gómez. Su llegada ha supuesto una auténtica inyección de fiabilidad para una defensa que hoy es la segunda más sólida de la categoría en las últimas semanas.
Pero el impacto de Carlos Neva no se mide solo en su capacidad para defender. En Castalia, su centro preciso desde la banda izquierda permitió a Agus Medina marcar el tanto de la victoria, firmando así su primera asistencia con la camiseta del Albacete. Más allá de esa acción puntual, el andaluz se ha destacado por su capacidad de lectura del juego, su criterio con el balón y su inteligencia táctica para medir cuándo proyectarse en ataque sin descuidar su zona.
Alberto González, consciente de su valor, le ha dado plena confianza, y el jugador ha respondido con actuaciones de enorme regularidad. En el vestuario se le considera ya un referente silencioso, un futbolista que suma desde la serenidad y que ha aportado un salto de calidad evidente.
La estadística también respalda su influencia: con Neva en el campo, el Albacete ha encajado solo tres goles en seis partidos, coincidiendo con la mejor racha defensiva del curso.
Carlos Neva ha llegado para quedarse. En poco más de un mes, ha pasado de ser un fichaje de última hora a una pieza clave en el engranaje de un equipo que vuelve a mirar hacia arriba. Y lo ha hecho con su sello de siempre: trabajo, temple y eficacia silenciosa.