Escrito por: 5 más el descuento
lunes, 20.10.2025
El fútbol siempre guarda segundas (y hasta terceras) oportunidades, y Dani Escriche está aprovechando la suya con mayúsculas. El delantero valenciano del Albacete Balompié vive su mejor momento desde que regresó al club y firmó en Castalia una de sus actuaciones más completas como jugador del Alba. Pese a no marcar, su despliegue físico, su entrega y su implicación colectiva le valieron el reconocimiento unánime de la afición desplazada y de su propio técnico, Alberto González.
Escriche fue un auténtico pulmón ofensivo. Ganó duelos, presionó sin descanso, tiró desmarques imposibles y se vació en cada acción. Su participación fue vital para que el equipo saliera con aire ante un Castellón que exigió al máximo a los manchegos. Y aunque el gol se resistió, su aportación fue mucho más allá de los números: liderazgo, actitud y fe, tres valores que hoy definen su juego.
El contraste con el verano no podría ser mayor. Entonces, Escriche estaba prácticamente fuera del club: la grada pedía su salida y el futuro apuntaba lejos del Belmonte. Sin embargo, el trabajo silencioso, la confianza de Alberto y las circunstancias —lesiones y sanciones en la delantera, además del bajo rendimiento de Jefté— le abrieron una puerta que el valenciano no dudó en cruzar.
Hoy, Escriche se ha ganado a pulso su sitio y el respeto de una afición que reconoce su transformación. Suma dos goles esta temporada, pero sobre todo acumula méritos por su compromiso incansable. En un equipo que ha encontrado equilibrio y carácter, el delantero se ha convertido en un ejemplo de superación.
Dani Escriche no necesitó marcar en Castalia para firmar su mejor partido: bastó con demostrar que el corazón también juega al fútbol.