Escrito por: 5 más el descuento
martes, 07.10.2025
La noche en León dejó un punto de oro para el Albacete Balompié, y también un pequeño triunfo personal para Raúl Lizoain. El guardameta canario, que encadenó su cuarta titularidad consecutiva, firmó una actuación con altibajos, pero acabó siendo protagonista en el desenlace del encuentro con una parada salvadora en el minuto 90 que permitió a los de Alberto González mantener su buena racha de resultados.
El encuentro no fue especialmente exigente para el meta del Albacete. La Cultural Leonesa apenas generó peligro claro durante gran parte del duelo, pero cada llegada visitante se topó con un Lizoain que, pese a mostrarse algo inseguro en algunas acciones, mantuvo la portería en pie cuando más lo necesitaba su equipo.
A Lizoain se le notó nervioso desde el inicio. En las salidas por alto y en la circulación con el pie, el portero transmitió cierta incertidumbre, fruto quizá de los errores cometidos en Gijón días atrás, donde su actuación fue duramente criticada. Sin embargo, en el fútbol, las segundas oportunidades sirven para reivindicarse, y el canario lo hizo en el momento más determinante.
Cuando el reloj marcaba el minuto 90 y la Cultural apretaba en busca del gol de la victoria, un balón filtrado acabó en los pies de Lucas Ribeiro, que remató a bocajarro. Lizoain, ágil y bien colocado, reaccionó con una mano prodigiosa para evitar el tanto y asegurar el empate (0-0). Una intervención que vale un punto… y mucho más.
El empate permite al Albacete sumar su cuarta jornada consecutiva sin perder y seguir escalando posiciones tras un arranque de liga complicado. Pero más allá de lo colectivo, el encuentro en León deja una sensación importante: Raúl Lizoain recupera sensaciones. Esa última parada, de reflejos y fe, puede ser el impulso que necesitaba para ganar confianza y estabilidad bajo palos.
Al término del partido, en el rostro del portero se mezclaban alivio y orgullo. No fue su noche más brillante en cuanto a seguridad, pero sí una noche de redención, de esas que marcan el carácter de un futbolista. Porque, a veces, basta una sola parada para cambiar la narrativa. Y la de Lizoain en León vale tanto como una victoria.