Escrito por: 5 más el descuento
sábado, 18.10.2025
El Albacete Balompié ha encontrado en la solidez defensiva su nueva seña de identidad. Después de un inicio de temporada plagado de dudas atrás —con 16 goles encajados en las primeras jornadas—, el equipo de Alberto González ha virado su rumbo y suma ya cuatro porterías a cero en los últimos cinco encuentros, un dato que refleja el salto de madurez de un grupo que ha aprendido a protegerse mejor.
Uno de los factores más determinantes en esta evolución ha sido el cambio de rol de los laterales. Tanto Fran Gámez como Carlos Neva han reducido sus proyecciones ofensivas, priorizando el orden y el equilibrio por encima de las aventuras en campo rival. Sus subidas, ahora más medidas, permiten al equipo mantener siempre una estructura defensiva sólida y evitar los espacios que, semanas atrás, costaban puntos.
Este nuevo enfoque, menos vistoso pero más pragmático, ha supuesto un sacrificio en ataque, donde el Alba ha perdido profundidad por bandas. Sin embargo, el beneficio atrás ha sido evidente: el bloque se muestra más compacto, el repliegue es más coordinado y los centrales —Jesús Vallejo (que será baja por lesión en Castalia y Pepe Sánchez— se sienten más protegidos, lo que ha permitido que el Albacete haya reducido notablemente las ocasiones claras concedidas.
Además, los recambios de banda, Jonathan Gómez y Lorenzo Aguado, también se han adaptado al nuevo modelo. El joven lateral madrileño, que brilló en León en su primera titularidad, ha seguido el guion táctico de Alberto: intensidad, rigor y disciplina posicional por encima del lucimiento individual.
El entrenador malagueño ha logrado transmitir a sus jugadores una filosofía de equilibrio y esa idea ha calado en el vestuario, que ahora prioriza la solidez como base sobre la que reconstruir su identidad.
El precio, sin embargo, está siendo el descenso del caudal ofensivo. El Albacete ha firmado dos 0-0 consecutivos y sus delanteros no han visto puerta en varias jornadas. Pero si algo ha quedado claro en este nuevo Alba de Alberto González es que el muro empieza en los laterales, y que la solidez —aunque menos brillante— puede ser el primer paso hacia la estabilidad.