Escrito por: 5 más el descuento
lunes, 03.11.2025
Los partidos en el Carlos Belmonte se están convirtiendo en un auténtico viacrucis emocional para Alberto González, técnico del Albacete Balompié, que vive bajo una constante lupa crítica por parte de un sector importante de la afición manchega. Cada encuentro en casa se desarrolla entre pitos, murmullos e insultos en cuanto el equipo no arranca o no convence en su juego, un clima que se ha vuelto tan evidente como incómodo para todos.
El descontento se percibe desde el primer minuto. Las gradas del Belmonte respiran impaciencia y una exigencia que roza lo desmedido en determinados momentos. Cualquier error o decisión del técnico se magnifica y, aunque los resultados no son negativos, el divorcio emocional entre una parte del público y el entrenador es palpable.
Sin embargo, los números cuentan otra historia. El Albacete actual mejora el rendimiento del curso pasado: suma 16 puntos, uno más que los 15 que acumulaba hace un año a estas alturas. Además, el equipo se mantiene en la zona media de la clasificación, cumpliendo con los objetivos acordes a su presupuesto y mostrando una línea de resultados más sólida fuera de casa.
Pese a las críticas, los triunfos recientes han ido apaciguando —aunque levemente— el ruido. El conjunto dirigido por Alberto González muestra una versión más pragmática, menos brillante, pero efectiva. El técnico ha insistido en que “los proyectos se consolidan con tiempo”, un mensaje que busca templar la ansiedad de una grada que no siempre valora el contexto.
El tiempo dirá si los puntos logran silenciar los pitos, pero la realidad es que, por ahora, los números le dan la razón al entrenador. Alberto González sigue en pie, respaldado por los resultados, en medio de una afición que, entre el desencanto y la exigencia, parece debatirse entre la crítica y la esperanza.