Escrito por: Rodrigo Quero
sábado, 29.11.2025
El Albacete volvió a tropezar en casa ante el líder, un Deportivo de la Coruña que supo golpear en los momentos justos y aprovechar los espacios para llevarse tres puntos que refuerzan su candidatura al ascenso directo. El Alba, que llegó a asomarse al empate tras un penalti anulado por el VAR y una fase final de empuje arropado por un Carlos Belmonte encendido, acabó condenado por un tanto de Stoichkov al borde del descanso y otro de Zakaria en el tramo final, que agrandaron la montaña rusa de resultados de los de Alberto González. Con este 0-2, el equipo manchego encadena dos derrotas seguidas y deberá levantarse en una semana larga con Copa en Butarque y un nuevo examen liguero ante el Burgos.
El partido arrancó con un ritmo alto, con un Albacete valiente, directo y cómodo en la presión, mordiéndole la salida de balón a un Deportivo al que le costó asentarse. El primer aviso serio fue manchego: a los cuatro minutos, jugada de estrategia en un córner al segundo palo, prolongación de Puertas con la cabeza y remate a bocajarro de Pepe que Parreño blocó con seguridad, una acción que alimentó la sensación de que el Alba había entrado mejor al choque. En ese tramo inicial, el equipo de Alberto González vivió de sus recuperaciones en campo rival y de la energía sin balón, mientras el Dépor intentaba enfriar el encuentro con posesiones más largas, pero acumulando errores poco habituales en un líder.
Con el paso de los minutos, sin embargo, el ida y vuelta del arranque se transformó en un duelo más trabado, con pocas ocasiones claras y la sensación de que el que golpeara primero daría un zarpazo psicológico importante. El Deportivo avisó con una gran transición en la que Mella, excesivamente generoso, buscó el pase de la muerte sin encontrar a Yeremay, preludio de un cambio de guion que se fue consolidando. A partir de la media hora, los coruñeses comenzaron a sentirse más cómodos con balón, pisando tres cuartos con más calma y obligando al Albacete a correr hacia atrás, aunque sin desatar todavía el pánico en el área de Mariño.
El tramo final del primer tiempo dejó la mejor versión ofensiva del Dépor, que encontró la forma de castigar la fragilidad del Alba cuando el equipo se estira y pierde el orden. Primero fue Parreño quien evitó el 1-0 local con una intervención decisiva a tiro lejano de Ale Meléndez, tras una buena conexión interior con Riki, volando para desviar un golpeo que olía a gol y mandar un aviso serio a la grada del Belmonte. Poco después, cuando el descanso se asomaba, llegó el mazazo: una transición perfecta del Deportivo, con Mario Soriano filtrando un pase precioso al espacio y Stoichkov resolviendo con sangre fría en el mano a mano para firmar el 0-1 en el 43’.
Ese gol hizo daño porque rompió la sensación de control emocional que había tenido el Albacete durante buena parte del primer acto, castigando una de esas desconexiones que explican por qué el Alba es uno de los equipos que más encaja pese a su capacidad para acumular porterías a cero cuando está concentrado. El descanso se alcanzó con ventaja visitante y con la certeza de que al conjunto manchego le tocaba remar contracorriente, condicionado además por las bajas ofensivas de Higinio y Agus Medina, que reducían alternativas en el banquillo para cambiar el plan con balón.
La segunda mitad arrancó con un Deportivo lanzado, metiendo una marcha más y sometiendo al Albacete durante varios minutos en campo propio, con dominio territorial y sensación de superioridad. El Alba tardó en sacudirse ese inicio, pero encontró aire en una presión alta que le permitió robar arriba y generar una ocasión clara: recuperación en campo rival, centro raso de Puertas al punto de penalti y remate manso de Valverde, mordido y entre rebotes, que acabó en las manos de Parreño, una oportunidad que pudo cambiar la narrativa del encuentro. El Dépor, con espacios, siguió amenazando cada transición, recordando por qué está entre los máximos goleadores de la categoría.
Con el reloj corriendo en su contra, el partido cayó en una fase más gris, con escasez de ocasiones y un ritmo bajo que favorecía claramente a los gallegos. Todo se agitó en el minuto 76, cuando, tras un córner y una acción trabada en el área, la colegiada Marta Huerta señaló penalti a favor del Albacete, desatando la esperanza en la grada. Llamada del VAR mediante, la árbitra revisó la jugada en el monitor y rectificó, anulando la pena máxima y manteniendo el 0-1, decisión que encendió al Carlos Belmonte y elevó el nivel de tensión en el césped.
A partir de esa acción, el Albacete se volcó definitivamente en busca del empate, empujado por una afición muy caliente con el arbitraje y decidida a llevar en volandas a un equipo que, pese al desgaste y a la falta de colmillo arriba, no dejó de intentarlo. Las llegadas se sucedieron más por empuje que por claridad, con el Dépor agazapado, defendiendo cerca de su área y esperando su momento para salir como una flecha. Cuando más cerca parecía el 1-1, llegó la sentencia: en el minuto 88, contra letal de los gallegos y definición de Zakaria para firmar el 0-2 y matar el encuentro, símbolo de lo que diferencia a un líder clínico de un equipo que todavía busca esa regularidad que se le resiste.
La derrota deja al Albacete con dos partidos seguidos sin puntuar y refuerza ese diagnóstico de temporada irregular: un equipo capaz de competir de tú a tú con el líder, de secarlo por fases y de rozar el empate, pero que paga muy caro cada desconexión y cada decisión que le cae en contra. Por delante asoma ahora una semana larga para resetear: primero la Copa del Rey en Butarque ante el Leganés y, más tarde, el lunes frente al Burgos en Liga, dos citas que se presentan como oportunidades para cortar la racha negativa.