Escrito por: 5 más el descuento
lunes, 17.11.2025
El Albacete Balompié vuelve a sonreír en el Carlos Belmonte. La victoria del pasado fin de semana frente al Andorra ha supuesto algo más que tres puntos: ha confirmado la recuperación de un escenario que, durante el inicio liguero, fue sinónimo de dudas, nervios y un ambiente enrarecido. Hoy, sin embargo, la tendencia es otra. El Alba ya no pierde en casa desde el 25 de octubre, cuando cayó frente al Córdoba, y desde entonces ha encadenado dos triunfos consecutivos que empiezan a reconstruir la confianza en su feudo.
El conjunto de Alberto González necesitaba una respuesta en su estadio, y la ha encontrado. La solidez mostrada en las últimas jornadas como local está permitiendo al equipo asentarse en una zona más tranquila de la clasificación y, sobre todo, acercarse a ese primer objetivo que nadie dentro del club pierde de vista: la permanencia.
Más allá de los resultados, el Belmonte parece haber recuperado sensaciones. El equipo compite mejor, concede menos y muestra una mayor determinación en los momentos clave. Factores que, durante las primeras fechas del campeonato, estaban muy lejos de aparecer. Esta reconexión entre rendimiento y resultado ha servido para rebajar la tensión ambiental y para que el equipo pueda trabajar con un escenario más favorable.
Ahora, el reto pasa por exportar esta mejoría también a domicilio, donde el Alba ha alternado grandes actuaciones con otras más irregulares. Y no será sencillo: el próximo examen será el viernes ante Las Palmas, uno de los colíderes de la categoría y uno de los equipos más en forma del campeonato.
Si el Albacete quiere mirar hacia arriba, deberá sostener el fortín que vuelve a ser el Belmonte y dar continuidad lejos de casa a una dinámica que empieza a oler a fiabilidad. El primer paso, en casa, ya está dado. Y ojo porque al 2025 como locales solo le quedan a los blancos dos partidos, recibiendo a Deportivo de La Coruña y Málaga.