Escrito por: José Montoya
domingo, 30.11.2025
A veces tengo la sensación de que vivo en un día que se me repite continuamente. Durante años tuve esa misma sensación en mi día a día: siempre hago lo mismo. Quizás el estar en un pueblo de la España vaciada acentúe esa sensación. Es difícil rebelarse contra eso aquí. Pero vayamos al fútbol; que, aunque me gustaría hablar de mí, aquí no compete.
Comencemos nuestra teoría desde el punto de partida: fue aquel 11 de Junio de 2022 El cabezazo de Jordi Sánchez desactivó todas las meigas el día del Riazorazo, pero activó el “Día de la Marmota con respecto al Deportivo de La Coruña: Entre la temporada pasada y esta, los gallegos nos han metido trece goles y tú sólo has metido cinco. Y es que el partido es el mismo: domina el Depor y tú eres un jueguete roto en maños de los coruñeses.
El primer gol es inadmisible. ¿Cómo puede ser normal que le balón pase por cinco jugadores del Alba y que nadie sea capaz de despejarla? ¿Cómo puede ser normal esa indolencia al atacar, sobretodo en la segunda parte? En el minuto 70, por ejemplo, todavía se seguía con un ritmo, bastante lento. Ha dado la sensación de que, salvo los primeros quince minutos, en los que si hemos tenido sensación de cierto peligro con alguna parada de Germán Parreño. A tiro de Puertas en la primera parte que ha forzado un córner.
Se sabía que este Dépor era mejor que el Albacete en cuanto a calidad. Se sabía; sobre el papel que el Deportivo te podía golear… lo que no se sabía era la falta de (a falta de un término mejor… pondré el de “garra”; aunque no es exactamente lo que quiero expresar. Después nada: aunque quizá era el partido para “nadar y guardar la ropa”. El equipo tenía que haber dado bastante más. Se ha querido jugar a la contra: pero no se ha demostrado un elemento indispensable: la velocidad.
Dépor y Albacete tienen vidas cruzadas: ambos ascendimos en el año 91; aunque de una forma surrealista: a la salida de los equipos de Dépor y Murcia, miles de bengalas iluminaron el cielo que protegía la grada de Riazor. El partido se retrasó una hora y cuarto. Los únicos que en el Belmonte lo sabían eran los que tenían la radio puesta. De hecho, Benito Floro preguntó “¿Cómo va el partido en Dépor?” alguien le respondió en el túnel de vestuarios “¡Si no ha empezado, míster”! Cuentan que Benito Floro se fue a la caseta del árbitro. Cuando llegó, el colegiado se extrañó “¿Qué, ocurre señor Floro”? ¡No saco a mi equipo a jugar hasta que el partido de Dépor y Murcia esté en el descanso, para evitar adulteraciones! “No haga eso. Mire, es mi último partido en el arbitraje. ¡Saque a su gente a jugar que lo van a conseguir! El resto es historia y gracias a Zalazar (y Jokanovic), Alba y Dépor ascendieron, relegando al Murcia a la Promoción.
Segundo ejemplo de estas vidas cruzadas: cuatro años después: 1995. El Depor nos endosa ocho goles en contra a un Alba que estaba prácticamente salvado (sólo una carambola nos abocaba a la Promoción). Dicha carambola se dio, y nos vimos obligados a jugar la Promoción ante el Salamanca de Juanma Lillo. Lillo era el entrenador más joven de la historia en llegar a Primera División, tras hacer grandes campañas en la Cultural Leonesa. Ahora han sacado un libro en el que se atestigua que el Atlético primó al Dépor para que los colchoneros eludieran la Promoción. ¡Por cierto, fue un gran acierto su eliminación!
Y el tercer ejemplo de estas vidas cruzadas: Fue un 11 de Junio de 2022. Con todo en contra, desde Prensa (salvo la regional, a la que se le agradece que por unos días olvidaran su centralismo toledano), Federación (cierto hombre que escribe esto, puede vanagloriarse de que fue el primer hombre de España en “acordarse con amor” de Luis Rubiales. Me gustaría encontrarme con Jenni Hermoso para comentárselo. El momento citado está disponible si se navega un poco por YouTube, hasta un poco nosotros mismos, lo veíamos crudo. ¿Creo que no hace falta que recuerde lo que pasó ¿No?
Albacete y Dépor han tenido vidas cruzadas. Y algo me hice que las vamos a seguir teniendo… y eso que me he dejado muchas cosas en el tintero.
¡Me despido de mi Esquina, vuestra esquina, hasta la semana que viene!