Más allá del portero, este Albacete sigue siendo un ‘coladero’

Escrito por: 5 más el descuento

lunes, 24.11.2025

El Albacete Balompié volvió a evidenciar en Gran Canaria un problema que ya no puede considerarse coyuntural, sino estructural: su vulnerabilidad defensiva. La derrota por 2-1 ante Las Palmas no solo confirmó que el equipo de Alberto González es uno de los que más goles encaja de LaLiga Hypermotion, sino que dejó la sensación de que cualquier llegada rival puede terminar en gol. Y cuando ya se han disputado 15 jornadas, la estadística deja de ser una tendencia para convertirse en una radiografía fiable del equipo.

Los números son contundentes: el Alba recibe demasiado y concede demasiado fácil. La defensa no termina de asentarse, ni con cambios, ni con ajustes, ni con variaciones tácticas. Y lo ocurrido en el Estadio de Gran Canaria fue un nuevo ejemplo de ello. Las Palmas, colíder y uno de los equipos más sólidos de la categoría, generó peligro en prácticamente cada ataque, evidenciando de nuevo las carencias de un Albacete que no consigue cerrar partidos ni minimizar daños.

Una decisión que abrió debate en la portería

El partido llegó cargado de polémica en la portería. Tras dejar la meta a cero frente al Andorra, Diego Mariño fue suplente, cediendo su sitio a Raúl Lizoain, quien volvía a casa y parecía destinado a vivir una noche especial. Pero el fútbol no entiende de sentimentalismos. A Lizoain le marcaron dos goles y quedó, una vez más, expuesto por un sistema defensivo que no termina de proteger a sus porteros.

La decisión de Alberto González de cambiar al guardameta no ha pasado desapercibida ni en la afición ni en los análisis posteriores al encuentro. Algunos la consideran una decisión valiente, otros un error que devolvió al equipo a los problemas ya conocidos. Lo único claro es que, juegue quien juegue bajo palos, el Albacete continúa mostrando unos déficits defensivos alarmantes.

Un problema que condiciona todo

El Alba intenta crecer desde la posesión, desde la combinación y desde los hombres de segunda línea… pero mientras su defensa siga siendo tan frágil, cualquier plan se tambalea. Encajar tanto hace imposible competir de manera sostenida y acerca más al equipo a la zona peligrosa que a los objetivos ambiciosos.

A estas alturas de curso, ya no vale con hablar de mala suerte o de detalles puntuales: el Albacete tiene un problema grave atrás. Y resolverlo será determinante para no vivir una temporada marcada por el sufrimiento.