Escrito por: 5 más el descuento
lunes, 17.11.2025
El Albacete Balompié volvió a encontrar alivio defensivo el pasado sábado y lo hizo con un protagonista bajo los palos: Diego Mariño. El guardameta gallego, que recuperó la titularidad frente al Andorra, firmó por primera vez esta temporada un partido sin encajar, contribuyendo a un triunfo (1-0) tan necesario como revelador. Para Mariño, que había encajado 13 goles en cuatro encuentros antes de salir del once, el choque supone un punto de inflexión en su irregular inicio de curso.
El debate de la portería, sin embargo, sigue plenamente abierto. La irrupción de Raúl Lizoain semanas atrás había devuelto estabilidad al equipo, acumulando buenas actuaciones y una racha de porterías a cero. Pero la rotación de Alberto González y la oportunidad ofrecida a Mariño vuelven a colocar la duda sobre la mesa: ¿quién debe ser el portero titular del Albacete?
Los datos colectivos no ayudan a despejar la incógnita. Pese al triunfo del fin de semana, el Alba continúa siendo uno de los equipos más goleados de la categoría, con 23 tantos en contra en 14 jornadas. Un lastre que condiciona la clasificación y que, según el propio cuerpo técnico, necesita una respuesta urgente si los manchegos quieren escapar de la zona peligrosa y mirar hacia la parte media-alta de la tabla.
Aun así, la victoria ante el Andorra deja sensaciones positivas, especialmente en lo defensivo. El equipo mostró mayor solidez, cerró espacios y apenas concedió ocasiones, algo que tanto Mariño como el propio Alberto consideran esencial para fortalecer la estructura del equipo. Con el regreso progresivo de piezas clave y la mejora en la coordinación defensiva, el Albacete aspira a que este partido sea el inicio de una tendencia.
El foco seguirá apuntando a la portería. La competencia entre Mariño y Lizoain, lejos de ser un problema, puede convertirse en el estímulo que el Alba necesita para hallar estabilidad en una de las posiciones más sensibles del campo. Mientras tanto, Alberto González deberá tomar una decisión: continuidad para el gallego o regreso del canario. El debate, a estas alturas, está más vivo que nunca.