Escrito por: 5 más el descuento
jueves, 25.12.2025
La estadística no engaña y, en esta ocasión, tampoco deja lugar a la interpretación. El Albacete Balompié ha sido el equipo más perjudicado por los horarios en la primera vuelta del campeonato, una situación que ha terminado por colmar la paciencia de una afición fiel que siente que vuelve a ser la gran olvidada.
Según los datos publicados por @StatsSegunda, el Alba ha disputado 7 de sus 21 partidos en lunes o viernes, más que ningún otro equipo de la categoría. En concreto, los manchegos han jugado 5 encuentros en lunes y 2 en viernes, una cifra que explica el creciente malestar del albacetismo, especialmente teniendo en cuenta que el club supera los 10.000 abonados.

Estos horarios, impuestos desde Madrid y decididos por LaLiga de cara a cada jornada, dificultan seriamente la asistencia al Carlos Belmonte y los desplazamientos de los seguidores en partidos fuera de casa. Jornadas laborales, viajes largos, regreso de madrugada y conciliación familiar son solo algunos de los problemas que se repiten semana tras semana para el aficionado blanco.
La comparación con el resto de equipos agrava aún más la sensación de agravio. Ningún otro conjunto ha acumulado tantos partidos en los días menos atractivos para el fútbol presencial, lo que ha convertido al Alba en el principal damnificado del reparto televisivo en esta primera mitad de curso.
El enfado es palpable en la grada y también en el entorno del club. Muchos aficionados se preguntan abiertamente el “por qué” de esta situación y miran hacia la dirección del Albacete Balompié, reclamando mayor firmeza a la hora de defender los intereses de su masa social ante LaLiga. Porque, aunque los horarios se decidan en los despachos, el impacto real se sufre en las gradas.
El albacetismo ha demostrado una vez más su compromiso, llenando el Belmonte incluso en condiciones adversas. Pero la paciencia no es infinita. Y cuando los números sitúan al Alba como el equipo más castigado por los horarios, la sensación de injusticia resulta tan evidente como difícil de digerir.